
Ayer por la tarde, el jefe de Gobierno porteño mantuvo un encuentro formal con los vecinos en la sede de la Casa de la Cultura de Liniers. Lejos de dar respuesta a las diversas inquietudes y demandas planteadas en la reunión, Macri prefirió rivalizar y hasta, por momentos, desacreditar las consultas de los vecinos presentes. Entre las apreciaciones vertidas en el encuentro, el jefe de Gobierno adelantó que está preparando un proyecto para prohibir la presencia de gente durmiendo en la calle.
En el marco de una calurosa tarde de viernes, el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, se acercó a la sede de la Casa de la Cultura de Liniers (Pierres 226, esquina Tonelero) para reunirse con los vecinos y “escuchar sus demandas e inquietudes”, tal como rezaba la gacetilla con la que unos días antes se invitó a participar en forma aleatoria a la comunidad local, cuyos interesados debían luego inscribirse digitalmente para poder participar del encuentro.
A la cita, que se inició poco después de las 16:45 -lo que limitó la presencia de muchos que por entonces cumplían con su jornada laboral- asistió medio centenar de vecinos. Frente a ellos, junto a Jorge Macri se encontraba el presidente de la Junta Comunal 9, Maximiliano Mosquera Fantoni; el comisario inspector Marcelo Loto, titular de la Comisaría Comunal 9, además de asistentes e integrantes del equipo de jefatura de gobierno.
Aunque previamente muchos vecinos se habían anotado para consultar al alcalde porteño sobre cuestiones puntuales que hacen a la vida comunitaria en el barrio, pocos pudieron hacerlo. Y aquellos que finalmente accedieron a tomar el micrófono para consultarlo, obtuvieron respuestas evasivas y destempladas, con expresiones desafortunadas (“está equivocado”, “usted no me va a decir cómo tengo que actuar”) que no hicieron más que caldear el encuentro y desviar el foco de atención para el que los vecinos habían sido convocados.
El tema central de la reunión giró en torno a la seguridad. Para ello, Macri mostró un plano de cómo se distribuyen las fuerzas policiales en la zona y admitió que en horas de la noche, es escasa la presencia de efectivos de a pie en la geografía del barrio de Liniers.
Otro de los temas planteados en el encuentro fueron el de la escasa o inexistente organización del espacio público en las inmediaciones del estadio de Vélez Sarsfield durante la realización de recitales; y la ubicación irregular de los contenedores de basura en la zona de las Mil Casitas. No obstante, el jefe de Gobierno continuó sin plantear ninguna alternativa para una demanda histórica de Liniers: las vías del ferrocarril Sarmiento que -descartado el soterramiento y el viaducto- permanecen a nivel y dividen el barrio en dos.
Por otra parte, cerca del final del encuentro, Macri adelantó que está elaborando un proyecto de ley tendiente a prohibir la presencia de gente viviendo en la calle, aunque luego prefirió no ahondar en precisiones.
“Me voy con la sensación de que perdí la tarde en vez de disfrutarla con mis nietos. Vi a un jefe de gobierno que nos ningunea y nos desprecia como vecinos, y que por momentos raya con lo maleducado. Así es imposible tener un diálogo adulto y menos aún, resolver algo…”, se lamentó Manuel, vecino de Liniers Norte, al concluir el encuentro. Similar fue la mirada de Roberto, vecino de Carhué y Boquerón: “sigue sin solucionar los temas de fondo y todo lo patea para adelante. Un rato antes de que termine la reunión me levanté y me fui. No tenía sentido seguir escuchando lo mismo de siempre y además soportar ese tono imperativo con el evita responder los reclamos genuinos de los vecinos”.