Villa Luro festeja su cumpleaños a puro tango

Villa Luro festeja su cumpleaños a puro tango

Este domingo 7 de diciembre desde las 17, el barrio de Villa Luro celebrará junto a los vecinos su 114° aniversario. Y lo hará a la par del recuerdo de uno de sus máximos exponentes: el inolvidable cantor de los cien barrios porteños, Alberto Castillo, exvecino de Villa Luro, que el domingo cumpliría 111 años. La cita será a puro tango en la plazoleta que lleva su nombre, en Emilio Castro y Escalada, y promete ser inolvidable.

La asamblea barrial de Villa Luro -con la colaboración de la ONG Ser con Vos y el centro cultural Casa Yerbal- será la encargaba de organizar el festejo por el aniversario del barrio de Villa Luro, que el 1° de diciembre pasado cumplió sus primeros 114 años de vida. La cita será a las 17 en la plazoleta Alberto Castillo, de Emilio Castro y Escalada, donde además se homenajeará la figura del recordado cantor de los cien barrios porteños, quien fuera uno de los hijos dilectos del barrio. Promete ser una tarde inolvidable, con la participación de músicos, cantantes, bailarines, poetas, artistas plásticos y diversos referentes del mundo del dos por cuatro.

El inicio será a las 17, con la presentación de la jornada y la plantación de un olivo. Media hora más tarde dará comienzo el encuentro musical con la actuación del trío tanguero de Jorge Donadío, y a continuación tendrá lugar un “taller abierto para milonguear” en el que se destacará el tango como objeto de estudio, la memoria popular y el contexto porteño. A las 18:45, el grupo literario de Gabriela Cerrini leerá textos ambientados en el barrio de Villa Luro, y a las 19:10 será el turno de la cantante de tangos Adriana Quiroga. A ella le seguirá Osvaldo y Cía, con su puesta de tango instrumental. A las 19:45, la escritora local Graciela Romero leerá poemas de su autoría dedicados al barrio de Villa Luro, y poco después, a puro ritmo y colorido, llegará el cierre de la jornada de la mano de la murga velezana “Los fortineros de corazón”.

“Invitamos a todos los vecinos a acercarse y a traerse su sillita plegable, para pasar una tarde inolvidable”, subrayan los organizadores. Asimismo, quienes se acerquen podrán traer alimentos no perecederos y/o elementos de higiene personal, para que posteriormente los integrantes de Ser con Vos los repartan entre los vecinos en situación de calle.

Vale destacar que, en caso de lluvia, la actividad se suspende para el domingo próximo.

Villa Luro, un barrio con historia

En la ultima década del siglo XIX, el Dr. Pedro Olegario Luro, hijo de Pedro Luro, uno de los pioneros de Mar del Plata, adquirió las tierras de una chacra perteneciente a la familia Olivera conocida como “Nuestra Señora de los Remedios”. Estas tierras se ubicaban entre La Floresta y Liniers, linderas a las vías del Ferrocarril del Oeste y a la actual avenida Rivadavia, continuadora en el tiempo del camino Real del Oeste, como se la conocía por entonces.

Los puntos de referencia no eran muchos, en algunos planos de la zona aparecían el “Chalet de Penco”, la “Granja Nacional” y el “Almacén de Fontana”, como así también los paraderos y fondas, “El Arbolito” -que aún se mantiene como restaurante, en las actuales Rivadavia y Medina- y “El Ombú”, en Provincias Unidas (hoy Juan B. Alberdi) y Escalada.

Cuando Luro se hizo cargo de estas tierras, comenzó a gestionar una estación ante las autoridades del Ferrocarril del Oeste (ya cedido a capitales ingleses) en tierras de su propiedad, a fin de valorizarlas y proceder luego a su parcelamiento y venta.

En 1895 el Ferrocarril habilitó dos ramales que, partiendo de su línea troncal, llegarían hasta la luego conocida como estación Ingeniero Brian, a orillas del Riachuelo. Esos ramales unían sus trazas en terrenos de Luro y conformaban, junto con la línea principal, un triangulo virtual, lo que dio motivo a que el paraje peticionado por el dueño de las tierras se conociera como “Las tres vías”, denominación que identificaba estos lugares antes de llamarse Villa Luro.

Recién en 1911, con la habilitación de un paradero del tren, que estaba instalado a la altura de la calle Irigoyen, se comenzaron a promocionar las tierras como Villa Luro. Antiguas crónicas relatan que esta precaria estación -que luego sería trasladada a su actual ubicación- era recordada por los antiguos vecinos como “el Cajón”, por sus características constructivas.

También en 1911 el Ferrocarril del Oeste pondría en funcionamiento el ramal a Versailles y el Ferrocarril Pacífico, otro desde la estación Sáenz Peña, a Villa Luro. Esta circunstancia convirtió a la zona en un nudo ferroviario donde pasaban trenes hacia cinco direcciones: Once, Liniers, Versailles, Sáenz Peña e Ingeniero Brian.

A mediados de ese año, la línea tranviaria eléctrica prolongó su recorrido hasta Liniers, lo que, sumado a las obras de rectificación del arroyo Maldonado, comenzarían a modificar el hábitat del incipiente barrio. Los extensos predios en posesión de los hermanos Costa, Penco, Vicente Zabala, ya parcelados, iban siendo loteados y subastados con el trazado de nuevas calles. En paralelo, la urbanización inició la desaparición de tambos y hornos de ladrillos, como así también quintas de hortalizas, aunque estas últimas subsistieron hasta avanzada la década del 50. De esta manera, y a la sombra del ferrocarril, creció el barrio de Villa Luro.