
En estos días, a muchos vecinos de la Ciudad les llegó una boleta de patentes con aumentos de más del 100%. El problema se habría originado en un cambio técnico: La Ciudad dejó de usar los valores de la Dirección Nacional del Registro de la Propiedad Automotor para calcular la valuación fiscal de los autos y pasó a tomar como referencia los precios informados por la Asociación de Concesionarios de Automotores. La idea habría sido acercarse al valor real de mercado, pero el resultado fue un salto abrupto que impactó directamente en la economía de los usuarios.
Desde el Gobierno porteño intentaron llevar tranquilidad. Prometieron que se emitirán nuevas boletas con los montos corregidos y que, esta vez, ningún aumento podrá superar la inflación. También anunciaron el envío de un proyecto de ley a la Legislatura para poner ese tope de manera formal y evitar situaciones similares en el futuro.
Mientras tanto, se prorrogaron los vencimientos y se confirmó que la nueva liquidación será digital, disponible en la web de AGIP y en el homebanking en los próximos días. El plazo para pagar la primera cuota o el anual se estiró hasta el 27 de febrero, sin perder descuentos ni beneficios.
Más allá de la corrección técnica que prometen, una vez más los vecinos tuvieron que enterarse de errores impositivos una vez que la boleta fue recibida. Un detalle administrativo puede formar parte de un desbalance en la economía cotidiana de familias en condiciones de vulnerabilidad. Por ahora, la recomendación oficial es clara: no pagar y esperar.
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