
El carnaval de Buenos Aires arranca este fin de semana con un formato más ordenado: menos días de festejo, horarios acotados y cortes mínimos de tránsito. Así lo dispuso el Gobierno porteño para equilibrar la tradición festiva con la rutina diaria, priorizando la movilidad en una ciudad que no para. “Queremos samba, batucada y alegría sin entorpecer la vida cotidiana”, destacan desde la organización.
Por segundo año seguido, el plato fuerte cierra en el Autódromo Oscar y Juan Gálvez, en el sur de la ciudad. Como en 2025, murgas de los barrios y figuras top del folklore y la cumbia protagonizarán dos noches épicas de desfiles y ritmos el domingo 15 y lunes 16 de febrero –ambos feriados–. El predio, ícono del automovilismo, se transforma en escenario masivo para miles de corsos barriales.
En números: los festejos bajan a 10 días totales, desde el sábado 7, con pico en el fin de semana largo. Horarios renovados: sábados de 18 a 1, domingos hasta las 24, lunes 16 de 18 a 1 y martes 17 igual. Eso implica un cierre una hora antes que en 2025, cuando la fiesta se estiraba hasta las 2. Cortes de avenidas se achican 60%: de 10 a solo 4, gracias a que la mayoría migra a clubes y polideportivos cerrados.
Los corsos se reducen a 19 –frente a 32 en 2023–, con máximo 4 simultáneos en la vía pública versus los 20 de antes. Cuatro fines de semana de acción, repartidos para no saturar: desde micros de barrio en plazas hasta shows centrales en el Gálvez, con entrada libre y seguridad reforzada.
