
Los vecinos de Villa Lugano, en la Comuna 8 de Buenos Aires, miran con esperanza las novedades sobre el viaducto del Belgrano Sur. Una megaobra parada al 68%, apodada “elefante blanco”, podría por fin conectar este barrio con La Matanza, el sur del conurbano y la estación Constitución, transformando la movilidad diaria de 65 mil habitantes. El Gobierno nacional evalúa retomarla, despertando un debate candente entre los Luganenses que claman por menos caos vial y más calidad de vida.
Lanzada hace años, la extensión del Belgrano Sur prometía elevar las vías para eliminar pasos a nivel peligrosos, liberar calles bloqueadas por barreras y mejorar la integración con la línea Roca. Imaginate: trenes directos desde Lugano hasta el centro porteño, ahorrando horas en colectivos o bondis atestados. Menos tiempo en la ruta significa más momentos en casa, con familia o en el laburo.
Beneficios que Villa Lugano reclama a gritos
- Calles fluidas: Al elevar el viaducto, se abren avenidas clave como Lisandro de la Torre o Cnel. Roca, despidiendo los eternos semáforos de los pasos a nivel.
- Conexión express: Enlace directo con Constitución y el Roca, ideal para trabajadores que van al Centro porteño o al conurbano sur.
- Menos estrés: Viajes más cortos y seguros, reduciendo accidentes y contaminación en un barrio obrero como Lugano.
- Impulso económico: Comercio local potenciado por mayor flujo de pasajeros, desde mercados hasta talleres.
Pero la realidad es cruda: la obra duerme desde hace tiempo, dejando a los vecinos varados en un limbo de promesas. Hoy, el Belgrano Sur está parado en Pompeya, obligando transbordos eternos.
