Alerta sanitaria por Hepatitis A: los casos siguen en aumento y advierten un cambio en la principal vía de transmisión

Alerta sanitaria por Hepatitis A: los casos siguen en aumento y advierten un cambio en la principal vía de transmisión

 

 

 

Según el último Boletín Epidemiológico Nacional, el brote actual afecta principalmente a varones jóvenes y adultos. Las autoridades científicas y sanitarias instan a reforzar la vacunación, las medidas de higiene y el cuidado en las relaciones sexuales para frenar la propagación.

 

La situación epidemiológica respecto a la Hepatitis A ha encendido las alarmas de las comunidades médicas en todo el país. Contrario a la percepción histórica que vinculaba esta enfermedad de manera casi exclusiva al consumo de agua o alimentos contaminados, el escenario actual muestra una dinámica muy diferente. La transmisión por vía sexual ha adquirido una relevancia preponderante en los brotes recientes, desplazando a los canales tradicionales de contagio y modificando el perfil de las personas afectadas.

De acuerdo con los datos oficiales publicados en el Boletín Epidemiológico Nacional, el año pasado se consolidó como el período con mayor cantidad de diagnósticos del último quinquenio. Lejos de estabilizarse, la tendencia alcista se mantiene de forma preocupante, ya que las estadísticas acumuladas en lo que va de este año superan con creces los valores esperados para esta misma época. En este contexto, los relevamientos sanitarios precisan que el brote se concentra de manera mayoritaria en adultos jóvenes, afectando principalmente a varones de entre 20 y 39 años.

Ante este panorama, la Sociedad Argentina de Infectología (SADI) —entidad científica líder dedicada a la investigación, asistencia y control de enfermedades infecciosas en nuestro país— recuerda a la población que la Hepatitis A es una patología totalmente prevenible. Los especialistas enfatizan que la herramienta más segura y eficaz para cortar la cadena de contagios es la vacunación. Por este motivo, se solicita a los ciudadanos consultar con sus respectivos equipos de salud para verificar si les corresponde recibir la dosis o si forman parte de los grupos de mayor riesgo que requieren cobertura inmediata.

La prevención también exige un cambio de enfoque en las pautas de cuidado cotidiano y en la forma de abordar la intimidad. Los profesionales de la salud coinciden en que hablar de salud sexual abiertamente y sin tabúes constituye un pilar fundamental de la prevención. Para reducir de forma drástica el riesgo de transmisión, resulta indispensable implementar el uso de barreras de protección, tales como preservativos y campos de látex, especialmente durante las prácticas sexuales que incluyan el contacto oral-anal. Estas medidas deben complementarse con hábitos estrictos de higiene personal, fundamentalmente el lavado minucioso de manos tanto después de mantener relaciones sexuales como antes de manipular o ingerir alimentos.

Finalmente, es crucial que la comunidad permanezca atenta a la aparición de los síntomas más comunes de la enfermedad, entre los cuales se destacan la fiebre, el cansancio generalizado, las náuseas, el dolor abdominal, la presencia de orina oscura y la ictericia, manifestada como una coloración amarillenta visible en la piel y en los ojos. Ante la manifestación de cualquiera de estas señales, o bien tras haber estado expuesto a una situación de riesgo potencial, las autoridades sanitarias recomiendan realizar una consulta médica de manera urgente para recibir el asesoramiento y el seguimiento adecuado.