Contemplando las virtudes del invierno

Contemplando las virtudes del invierno

Ha llegado el invierno con mucho vigor a darnos la oportunidad de aprender de su estación, previo a su llegada su amigo inseparable el otoño hizo su aporte en esta nueva etapa del año. Al observar la naturaleza invernal claramente empieza a decaer todo, en su paso otoñal las hojas de los árboles fueron tomando otro color y apagando su luz vital para retornar a la tierra, entregando su vestidura como manto de protección que también será el abono que reciba el suelo. Como si fuese un reseteo necesario para terminar un ciclo.

El invierno se reinicia cerrando la puerta más visible y adentrándose en la profundidad de sus raíces, preparándose para descansar y manteniendo su vitalidad desde las reservas que durante la primavera y verano guardó. Taxativamente acepta y permite fluir por las redes de vida que todo lo penetra en el micelio colectivo.

El ser humano como integrante de la naturaleza necesita también hacer algunos ajustes para conservar la salud y sobre todo mantener en equilibrio el elemento agua, ya que en esta fase del año va mermando las ganas de consumirla. La cultura oriental tiene la costumbre de beber agua caliente a tibia, porque de esta manera se conserva el cuerpo en una temperatura saludable. También en el invierno es importante mantener una reserva energética, consumiendo alimentos de estación e incorporando sopas, guisos con vegetales, evitando alimentos fríos o que tienen compuestos químicos, conservantes, todo aquello que puede producir afecciones respiratorias y alterar el sistema inmunológico.

Lo ideal hacer actividades físicas que renueven la oxigenación, flexibilizando la columna vertebral, movilizando las articulaciones, fortaleciendo los músculos y tendones.

 

Potenciar el calor humano en frecuencia alta

Descansar física y mentalmente, encontrando la conexión interna para crear un nuevo plan en estos próximos meses, algo que le dé un sentido de respeto y amorosidad a tu vida.

Realizar caminatas en la naturaleza, tomando el sol de invierno como un elixir vital para la bioquímica del cuerpo.

Cultivar la virtud de donar ya sea tiempo, dinero, algo material como aquel abrigo que tantas veces te mantuvo en temperatura optima y hoy puede abrigar a otra persona. Participar generosamente y como dice el dicho “Hacer el bien, sin mirar a quien”.

Que este nuevo invierno todos tengamos la oportunidad de vivirlo plenamente con la familia, con los amigos y si sumamos el chocolate caliente, con un rico Lemon Pie… ¿Que más se puede pedir? ¡Hasta la próxima!

 

 

Imagen de portada: Suju- Pexels.