Afinar el corazón con la música del universo

Afinar el corazón con la música del universo

La música es vibración y ella es la fuerza que todo lo mueve, hasta el universo tiene su propia melodía. La música con frecuencias altas lleva a los sentidos del cuerpo a resetear sus sistemas y capacidades como si afináramos un instrumento.

La humanidad en todos los tiempos persiguió el anhelo de entender la estructura de la música hasta que empezó a profundizar en la vibración del sonido, desarrollando tonos específicos. Nuestra intención en esta oportunidad es compartir las influencias que tienen los tonos en nuestro sistema biológico.

El virtuoso Pitágoras, entre sus más conocidas habilidades, recordemos que también era maestro de música, en su intrépida curiosidad descubrió los armónicos y los sobretonos. Describe los primeros como la estructura de cada sonido (sea desde un instrumento musical, objetos, como también los sonidos del cuerpo, por ejemplo, la voz), mientras los sobretonos son todas las frecuencias parciales. Profundizando en el concepto los armónicos serian la combinación de frecuencias de tonos puros y tonos parciales. La frecuencia es más grave y la llaman fundamental, los tonos parciales son superiores a dicha frecuencia.

Estos armónicos son los creadores de los sonidos individuales que escuchamos y claramente esos tonos se perciben cuando hablamos o cantamos. Los armónicos y las matemáticas son el yin y el yang siendo infinita la secuencia porque cada uno es múltiplo geométrico de la frecuencia fundamental (cuanto más rápida sea su vibración más aguda será el armónico).

Pitágoras instaló la relación entre los intervalos musicales a partir del monocordio (instrumento compuesto por una única cuerda tensada sobre una caja de resonancia de madera) y afirmó que a través del estudio de una cuerda que vibra sería posible comprender los aspectos micro cósmicos de la vibración sónica extrapolables a las leyes macro cósmicas del universo.

En las culturas más antiguas la ciencia se entrelazaba con la música porque comprendían que la música ejerce en el cuerpo humano una fuerza vibracional que se amalgama con la frecuencia vibracional del universo.

 

La vibración, frecuencia y resonancia del cuerpo humano

La frecuencia natural de un órgano sano va tener una resonante natural que armoniza con el resto del cuerpo, cuando algún órgano no vibra en esa frecuencia natural se enferma, porque tiene un patrón de sonido diferente, por eso a través del principio de resonancia un cuerpo enfermo puede cambiar la frecuencia en vibraciones saludables.

Hay frecuencias que pueden estimular a otras y modificarlas e igualarlas con la frecuencia natural, de tal forma que pueden sincronizarse los ritmos e incluso cambiar el ritmo cardiaco, respiratorio y ondas cerebrales.

 

Sonidos sanadores

Resonar con la naturaleza puede activar las capacidades físicas porque es energía en expansión que trasforma nuestro mundo interno sanando el cuerpo, activando los talentos dormidos, resonar en esas frecuencias altas eleva la vibración de nuestra vida y de todo lo que nos rodea.

¡Hasta la próxima!

 

 

Fuentes:
“ El poder de los armónicos”, Jonathan Goldman
“La medicina vibracional, el lado científico y sanador”, Camila Rodríguez.