Bajo la consigna “Subite al futuro”, el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, presentó la licitación para la construcción de la Línea F del subte, un proyecto que, según destacó, será “la obra de infraestructura urbana más importante del país”.

El trazado unirá Barracas con Palermo, atravesando Constitución, San Cristóbal, Monserrat, San Nicolás y Recoleta. La obra, presupuestada en 1.350 millones de dólares, tendría una duración estimada de seis años, con finalización prevista para 2031.

Durante el anuncio, Macri insistió en que la nueva línea permitirá “seguir transformando la Ciudad y conectar a los barrios del sur con los del norte”, al tiempo que afirmó que la expansión del subte es una deuda histórica: “Hace más de 80 años que se habla de la Línea F. Nosotros vamos a hacerla realidad”. El proyecto contempla estaciones de combinación con las líneas C, D y H, además de conexiones con los trenes Roca y San Martín.

El gobierno porteño difundió el plan como parte de una política de modernización del transporte y de mejora de la conectividad metropolitana. Sin embargo, la presentación llega en un contexto de año electoral, lo que despertó dudas dentro del gremio de trabajadores del subte.

Desde la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro (AGTSyP), Claudio Dellecarbonara calificó el anuncio como “difícil de creer”. “A nadie se le escapa que estamos en año electoral. Ya hemos escuchado promesas similares antes”, señaló el dirigente, y recordó que en 2007, durante la primera campaña de Mauricio Macri, también se había prometido la construcción de diez kilómetros de subte por año. “Después, tras 16 años de gestión, se construyeron poco más de dos”, agregó.

El proyecto de la Línea F no es nuevo. Aparece contemplado en la Ley 670 sancionada en 2001 y fue retomado en distintos momentos, entre ellos en 2017, cuando Horacio Rodríguez Larreta lo volvió a anunciar públicamente. Desde entonces, la prioridad del Gobierno de la Ciudad se volcó hacia otras obras, como los corredores de Metrobús.

A la par del escepticismo gremial, los trabajadores del subte señalaron problemas urgentes que todavía no fueron resueltos, como la renovación de los coches de la Línea B —que tienen 80 años y están contaminados con asbesto—. “Antes de anunciar nuevas líneas, deberían garantizar que las actuales funcionen con seguridad”, advirtieron desde la AGTSyP.

El anuncio de Jorge Macri, de todos modos, vuelve a poner sobre la mesa un debate que trasciende a su gestión: la falta de una planificación metropolitana integral del transporte. Aunque el gobierno destaca la obra como símbolo de progreso, los antecedentes muestran que los grandes proyectos subterráneos en la Ciudad suelen depender de decisiones políticas que cambian con cada administración.

Si se cumple el cronograma anunciado, la Línea F representará una expansión significativa de la red. Pero las dudas sobre financiamiento, continuidad y prioridades persisten. En palabras del propio Dellecarbonara: “Es difícil de creer, sobre todo en un año electoral y en medio de la puja entre el PRO y La Libertad Avanza”.

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Por Cemba