
El vacunatorio del Hospital Muñiz dejó atrás, al menos por un tiempo, la imagen clásica de un ámbito sanitario frío y funcional para convertirse en un pequeño paisaje botánico que invita a detenerse y contemplar. La muestra “Vacunatorio Vegetal. Estética y salud en el ecosistema hospitalario” propone una experiencia distinta para pacientes, trabajadores y visitantes, al integrar arte, naturaleza y salud en uno de los hospitales públicos más emblemáticos de la Ciudad de Buenos Aires.
La intervención forma parte de un proyecto impulsado por Bienalsur, la bienal internacional de arte contemporáneo surgida en la Universidad Nacional de Tres de Febrero, que por primera vez lleva una de sus propuestas al interior de un hospital porteño. En esta ocasión, el espacio elegido fue el vacunatorio del Muñiz, especializado en enfermedades infecciosas agudas, donde la iniciativa busca poner en discusión el derecho a la belleza como componente esencial del bienestar y de la salud integral.
El proyecto lleva la firma del artista chileno Hernán Pitto Bellocchio, del antropólogo argentino Gabriel Noel y de la médica Teresa Politi, quienes trabajaron durante meses sobre una idea rectora: la belleza como derecho, no como lujo. A partir de un relevamiento en distintos hospitales públicos de la ciudad, el equipo se preguntó qué lugar ocupan la estética, el paisaje y la contemplación en ámbitos asociados al dolor y la enfermedad, y de qué manera pueden contribuir a la salud mental de quienes transitan esos espacios.
El resultado es un mural que recorre las paredes del vacunatorio y las convierte en un jardín que parece extenderse más allá de los límites del edificio. Las plantas, dibujadas a escala por Pitto Bellocchio tras largas jornadas de observación del entorno, reproducen especies que ya habitan los jardines del Muñiz y los tres grandes parques que lo rodean: Parque Ameghino, Parque España y Parque Patricios. Tilos, tipas, gomeros, pasifloras y jazmines trepan desde el suelo hasta el techo, generando la sensación de estar vacunándose en el corazón de un vivero.
Un dato particular del proyecto es que parte de las especies representadas fueron elegidas por el propio personal del vacunatorio, que seleccionó sus plantas preferidas y las incorporó al diseño final. Esa participación refuerza el vínculo entre la obra, el territorio y la comunidad hospitalaria, y recupera, además, la idea original del fundador del Muñiz, José Penna, quien pensó el hospital rodeado de verde para favorecer la recuperación y la salud mental de pacientes y trabajadores.
Los autores de la intervención destacan que no existe una separación entre flora nativa y exótica: todas las especies conviven en igualdad de condiciones, del mismo modo que, en un hospital público, no hay distinción por origen o procedencia. La frase “todas las especies son bienvenidas” funciona como metáfora de la tarea cotidiana del Muñiz, que recibe a personas de todo el país y de la región en busca de atención. De esta forma, el vacunatorio se resignifica como un espacio donde la inmunización convive con la posibilidad de una pausa estética en medio de la rutina sanitaria.
“Vacunatorio Vegetal” se inscribe en la quinta edición de Bienalsur, que despliega una red de sedes distribuidas en distintos países y trabaja ejes como medio ambiente, migraciones, memoria, inteligencia artificial, futuros posibles y derechos humanos. Fiel a su espíritu, la bienal se organiza a partir de convocatorias abiertas y deja que sean los artistas quienes marquen la agenda temática, sin consignas cerradas ni curadurías impositivas.
