Padre Toto alerta: bajar edad de imputabilidad sería un “suicidio colectivo” para los barrios

Padre Toto alerta: bajar edad de imputabilidad sería un “suicidio colectivo” para los barrios

El sacerdote “Toto” de Vedia, referente de la parroquia en el barrio 21-24 de Barracas, cargó este miércoles contra la propuesta oficial de reducir la edad de responsabilidad penal, tildándola de disparate que castiga a los jóvenes vulnerables en lugar de rescatarlos. En diálogo radial, con AM 750, el cura villero pintó un panorama crudo de los pibes abandonados por el Estado y urgió a invertir en capillas, escuelas y clubes antes que en cárceles.

Desde el corazón del barrio 21-24, De Vedia describe una cotidianidad donde los adolescentes crecen sin red: “Estos chicos ya vienen con sentencia previa, sin el respaldo que merecen”. Cuestiona la mano dura impulsada por el Gobierno, que equipara penas de mayores para menores infractores, y la ve como exclusión pura: “En vez de saldar la deuda social con ellos, los apartamos más de la mesa común”. Para el párroco, este enfoque punitivo agrava el abandono estatal en zonas marginales, donde faltan oportunidades reales.

“La sociedad suele irritarse con los pibes y, ante el problema, opta por marginarlos en lugar de abrazarlos”, reflexiona. Destaca cómo el individualismo rampante culpa a las víctimas: “Si no avanzás, es por vos, no por un sistema que te relega”. En este clima, las iglesias barriales oponen un “tridente preventivo”: capilla para el alma, colegio para la cabeza y club para el cuerpo, frente al trío fatal de calle, prisión y panteón.

De Vedia insiste en llegar primero: “Poné un libro o un campamento scout ante un fierro o la adicción, y vas a ver cómo florecen”. Lamenta el retroceso en políticas sociales: clubes de barrio sin subsidios, educación desfinanciada, merenderos que cierran por falta de ayuda. “El Estado desarma lo que funciona: espacios que educan y alimentan, en vez de potenciarlos, los deja a la deriva”, critica con tono de urgencia.

En Barracas, donde la pobreza aprieta, el cura ve en los jóvenes un potencial invisibilizado. “Nadie quiere lidiar con adolescentes; son molestos en esta era egoísta”, sentencia. Su llamado es a revisar las raíces: desigualdades que se profundizan con recortes, no con castigos. Frente a la baja de imputabilidad, que califica de “locura exacerbada”, aboga por contención comunitaria que evite el abismo.

Este posicionamiento del padre Toto resuena en un debate nacional candente, donde voces como la suya piden priorizar prevención sobre represión. En barrios como el 21-24, la batalla se libra día a día con fe y acción, recordándonos que salvar a un pibe es apostar por el futuro colectivo.