El método natural: “Ser fuerte para ser útil”

El método natural: “Ser fuerte para ser útil”

Desde hace un tiempo a esta parte se viene cuestionando el método de entrenamiento analítico, ese que divide el cuerpo por músculos o articulaciones para hacer lugar a una serie de propuestas de diferentes tipos de ejercicios funcionales, esos que trabajan desde las cadenas musculares y fascias haciendo más cercano el ejercicio a lo que luego el cuerpo hace cuando, por ejemplo, realiza un movimiento en un deporte o en un trabajo corporal. Entre todo eso hay un precursor que es el Método Natural que ya venía cuestionando los modos modernos de entrenamiento hace como un siglo y cuyos frutos indirectos, y con otros referentes principales, podemos hoy observar en disciplinas como Natural Movements, Animal Flow, Parkour o incluso algo el Crossfit.

 

Georges Hébert (1875–1957) fue un oficial de la Marina francesa, vivió una experiencia determinante durante la erupción del monte Pelée (Martinica) en 1902, donde ayudó a evacuar a cientos de personas, hecho que marcó su vida y cimentó su lema: “Ser fuerte para ser útil” (Être fort pour être utile).

Accedimos a esta información gracias a las investigaciones de Jerónimo Milo, quien compiló y comentó recientemente el libro La educación física o el entrenamiento completo por el método natural de Georges Hébert.

Ante las propuestas de los ejercicios analíticos (que enfocan en una o pocas articulaciones) y que ya estaban instalados en esa época con métodos gimnásticos rígidos Hébert propuso el entrenamiento físico natural, basado en diez movimientos humanos fundamentales: caminar, correr, desplazarse en cuadrupedia, saltar, trepar, hacer equilibrio, levantar peso, lanzar, nadar y defenderse. Propone realizarlos al aire libre y entre otras cosas plateaba también la importancia de fortalecerse bajo el sol, la lluvia o el frío.

El objetivo de su Méthode Naturelle no solo buscaba desarrollar un cuerpo fuerte, ágil y resistente, sino también formar el carácter y el espíritu y por ende también fortalecer el aspecto moral. Para él el entrenamiento era preparar el cuerpo para que funcione en situaciones inesperadas.

Alejándose de ese modo del objetivo puramente estético se enfocaba más bien en unir lo físico con lo útil y por ende también con lo moral. El cuerpo entrenado debía ser útil para hacer el bien, como en aquella epopeya de la erupción del monte Pelée. Hébert se dejó influenciar también por otras culturas que nos aventajan en este plano.

Hébert fue entrenador militar, pero también hubo civiles en sus filas y su obra ha influenciado, sostiene Milo, mucho al desarrollo de sistemas muy actuales como lo son el Natural Movement, el Animal Flow y el Parkour. Y sin duda también, me atrevería a agregar, al entrenamiento militar y el Crossfit.

Pese a su aparente sencillez la selección de Hébert trabaja bajo el  concepto de progresiones. Cada movimiento se complejiza una vez que el practicante logra dominar el anterior, tal como también sucede con la Calistenia.

Cien años después de la publicación de su libro Milo destaca: “entrenar para servir, cultivarse para ser libre y fuerte sin artificios”.

 

Foto: Sergey Zhumaev (Pexels)