
En el proceso están involucrados Schoklender, De Vido y López en la mira por desvío de $200 millones
El 11 de febrero de 2026 abre capítulo decisivo en Tribunales: inicia el juicio oral por la megacausa Sueños Compartidos, tras 15 años de pesquisa, apelaciones y vaivenes judiciales. Ante el Tribunal Oral Federal 5, se ventila el desvío de más de 200 millones de pesos en fondos para viviendas sociales, más allá de nombres propios: es un escrutinio a un sistema de pases directos que sorteó reglas de obras públicas y engordó fortunas privadas.
Imputados estelares: hermanos Sergio y Pablo Schoklender, exministro Julio De Vido y extitular de Obras Públicas José López. El foco trasciende personas; indaga un laberinto burocrático que diluyó fiscalizaciones entre Nación, provincias y municipios. En 2026, con énfasis en ajuste y auditorías, el proceso ilumina riesgos de subsidios sin candados.
Sueños Compartidos surgió fin 2006 como réplica a la pobreza: Fundación Madres de Plaza de Mayo, con Hebe de Bonafini al frente, propuso casas y laburo en villas. Piloto en Ciudad Oculta (36 unidades) escaló a provincias vía Ministerio de Planificación, pero sin licitaciones ni avances certificados. De 748 millones girados 2008-2011, 206 millones se evaporaron.
El “goteo desviador” brilló por astucia: cheques chicos por debajo de radares antilavado, cobrados al toque. Empresas fantasma como Meldorek, Antártica Argentina, Setek y Monetización facturaron humo, descontando papeles para blanquear.
Fiscal Diego Velasco acusa asociación ilícita y fraude al Estado. Sergio Schoklender como cerebro; Pablo, como mano derecha. López, por armar el desvío fuera de norma; De Vido, por mirar para otro lado. Cierran el círculo exfuncionarios y prestamistas que sabían del origen sucio.
