
La Policía de la Ciudad le puso fin a la racha delictiva de un sujeto apodado “Dengue”, un asaltante que tenía en vilo a los comerciantes de La Boca por una serie de robos violentos a mano armada. El tipo cayó durante un operativo en un conventillo de Garibaldi al 1300, donde los sabuesos allanaron y dieron con pruebas clave que lo vinculan directo a tres atracos ocurridos en enero. El barrio, activo en turismo y el movimiento constante, respira un poco más aliviado con esta captura.
Todo arrancó con las denuncias en la Comisaría Vecinal 4C: un kiosco en Brandsen, una panadería sobre Aráoz de Lamadrid y un negocio de mascotas en Isabel la Católica. Los dueños, hartos de la inseguridad, tiraron datos precisos sobre un maleante que entraba empuñando un fierro, se llevaba la caja y rajaba. La División Investigaciones Comunales 4 (DIC4) tomó las riendas, y con el ok de la fiscalía del Distrito La Boca-Barracas –la doctora Susana Callejas al frente, con secretaría de Natalia Canale–, armaron el perfil del sospechoso.
Las pericias y los testimonios apuntaron todos al “Dengue”, un conocido en el bajo mundo boquense. El Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional 55, bajo la jueza Alejandra Mercedes Alliaud y el secretario Tomás Julián Benfatto, no dudó: orden de allanamiento y captura al toque. Los pesquisas lo pescaron primero en la calle, y después metieron mano en su rancho, donde saltaron las pruebas irrefutables.
En el conventillo, los agentes barrieron con lo que delataba al “Dengue”: las zapatillas negras que usaba en los golpes, una bici para fugas rápidas, una billetera oscura y un morral gris que coincidían con las descripciones de las víctimas. No se encontraron armas.
La detención cierra tres causas abiertas, la fiscal Callejas y su equipo pidieron la prisión preventiva, mientras el “Dengue” espera traslado a una dependencia formal.
Para los comerciantes de Brandsen o Isabel la Católica, significa noches más tranquilas sin mirar dos veces antes de bajar la persiana.

