
Un episodio de acoso verbal contra una cronista que realizaba la cobertura previa de un partido de Huracán generó repudio en redes sociales y motivó la intervención institucional del club. El hecho ocurrió en las inmediaciones del estadio Tomás Adolfo Ducó, minutos antes del encuentro frente a Sarmiento de Junín.
La periodista, identificada como Lucía y parte del equipo del canal partidario Quemero TV, se encontraba realizando el cierre de la transmisión del programa “La Previa” cuando un hombre que ingresaba al estadio se acercó y le susurró una frase de contenido intimidante. La situación quedó registrada en plena emisión y generó conmoción tanto en la trabajadora como en sus compañeros.
El hecho se produjo en la tradicional esquina de Amancio Alcorta y Luna, punto habitual de concentración de hinchas en la antesala de los partidos. Tras lo ocurrido, el equipo periodístico difundió el caso en redes sociales y solicitó colaboración para identificar al responsable. La propia cronista expresó su malestar a través de su cuenta personal, donde relató lo sucedido y cuestionó la naturalización de este tipo de conductas en espacios públicos y laborales.
La repercusión fue inmediata dentro de la comunidad quemera, que replicó el mensaje y aportó información para dar con el agresor. En ese contexto, la Subcomisión de Género del club tomó intervención, logró identificar al socio involucrado y comenzó a evaluar las medidas correspondientes, conforme a los protocolos internos vigentes.
Desde la institución señalaron que se trata de un hecho que no puede minimizarse y remarcaron la importancia de garantizar condiciones seguras para quienes trabajan en la cobertura de los encuentros deportivos. La investigación interna podría derivar en sanciones disciplinarias.
El episodio tuvo lugar el mismo día en que Huracán se impuso por 1 a 0 ante Sarmiento de Junín, en un partido disputado el 14 de febrero. El único gol fue convertido por Bisanz a los 67 minutos. Sin embargo, más allá del resultado deportivo, la noticia quedó atravesada por la denuncia de acoso y el debate sobre la violencia simbólica y verbal en ámbitos futbolísticos.
El caso reaviva la discusión sobre el rol de los clubes y de la comunidad deportiva frente a situaciones de hostigamiento, especialmente cuando afectan a mujeres que desempeñan tareas profesionales en el entorno del fútbol.
