Basura fuera del contenedor, la actitud de los vecinos que más molesta a los vecinos

Basura fuera del contenedor, la actitud de los vecinos que más molesta a los vecinos

Así lo expresan los resultados de la última encuesta digital de Cosas de Barrio

De acuerdo con la opinión de la gente que durante el último mes participó de la encuesta digital que Cosas de Barrio realizó en su sitio de Internet (www.cosasdebarrioweb.com.ar), el 31 por ciento de los votantes aseguró que la actitud de sus vecinos que les resulta más molesta es que arrojen basura fuera del contenedor; otro 27%, por su parte, dijo disgustarse con quienes estacionan en doble fila en las escuelas; un 14% apuntó contra los deliverys que circulan por las veredas; el 12% señaló a quienes no recogen la caca de sus mascotas; otro 11% se enfureció contra quienes generan ruidos molestos; mientras que apenas el 5% restante cliqueó en la opción “Otra” (ver gráfico).

En esta nueva edición de la encuesta digital realizada vía Internet por este medio, participaron un total de 1.969 vecinos.

Casi uno de cada tres votantes de esta encuesta cargó las tintas sobre los vecinos desaprensivos que colaboran con la suciedad del espacio público. De un tiempo a esta parte, lejos de ser un espacio para la higiene urbana, los contenedores de residuos se han convertido en verdaderos focos infecciosos diseminados estratégicamente en cada porción de los barrios. Y la responsabilidad no sólo recae en la labor irregular de las empresas encargadas de vaciarlos e higienizarlos -y el escaso control que ejerce el Gobierno porteño- sino también en el uso incorrecto que les dan muchos vecinos. Algunos empiezan por no cumplir el horario para sacar la basura -de 19 a 21, excepto los sábados que no hay recolección- y otros optan por evitar levantar la tapa del recipiente y dejan la bolsa junto al contenedor, lo que parece desencadenar luego un efecto contagio que termina por generar una pila de residuos al aire libre, capaz de emanar olores nauseabundos y atraer insectos y roedores.

En segundo lugar, aparece otra actitud que no hace más que marcar el sesgo individualista que caracteriza a la sociedad actual: la de aquellos vecinos que no dudan a la hora de estacionar sus vehículos -por lo general de alta gama- en doble fila junto a la puerta de establecimientos escolares, para priorizar su necesidad, sin importarles entorpecer el tránsito, generando embotellamientos y jugando con el tiempo y las necesidades ajenas. En este sentido, no obstante, resulta muchas veces llamativa la ausencia de personal de tránsito que obligue a los infractores a circular, permitiendo que el tránsito vehicular fluya naturalmente.

La tercera opción más votada en este muestreo apunta a quienes, montados en bicicleta o en moto, eligen circular por las veredas en lugar de hacerlo por la calzada, generando en ocasiones perjuicios para el peatón, que suele ser atropellado o sorprendido mientras circula normalmente por la vía pública. Muchas veces, los causantes de esta anomalía son los repartidores que, para evitar circular en contramano, optan por hacerlo sobre las veredas; pero también están quienes lo hacen naturalmente y no los urge, siquiera, el tiempo de entrega de un pedido.

Otra actitud molesta que a diario practican muchos vecinos, es la de dejar la caca de sus mascotas en las veredas, evitando recogerla, sin importarles que otros la pisen y amplifiquen la suciedad en la cuadra. Esta situación, no obstante, ha venido disminuyendo notablemente en los últimos años, gracias a la toma de conciencia de quienes ni siquiera salían con bolsita a la famosa “vuelta del perro”.

Un escalón más abajo aparece la opción de “ruidos molestos”, otra de las conductas que resulta clave a la hora de comprometerse a vivir en sociedad.

En cualquier caso, se trata de situaciones que en el entramado barrial se observan frecuentemente e incluso que muchos de los que las padecen, también suelen ser sus causantes.