Taijiquan: marcialidad y salud mediante la lentitud

Taijiquan: marcialidad y salud mediante la lentitud

El Taijiquan, a menudo conocido como Tai Chi (Chuan), es un arte marcial interno de origen chino que combina movimientos lentos, suaves y fluidos con respiración profunda, concentración mental y relajación consciente.

La palabra Taijiquan significa literalmente “El boxeo del gran límite” o “El boxeo del supremo logro”. Donde Taiji se traduce como “Gran extremo” o “Gran límite”, representando el estado de unidad de las dos fuerzas opuestas y complementarias el Yin y el Yang, representando así el equilibrio perfecto entre los contrarios. Mientras Quan significa literalmente “Puño” o “Boxeo”, señalando que se trata de un sistema de combate o una disciplina marcial.

A diferencia de ejercicios de alta intensidad el Taijiquan se enfoca en trabajar la fuerza y la energía interna (“Qi”). Con el tiempo se ha adaptado bastante, al menos el estilo más difundido (Yang) en una disciplina accesible para todas las edades y condiciones físicas. Sus beneficios integrales han sido avalados por diversos estudios científicos.

 

Principales beneficios para la salud

Al practicar movimientos lentos y controlados se fortalece la propiocepción (la capacidad de sentir la posición del propio cuerpo en el espacio), lo que mejora drásticamente el equilibrio, siendo un ejercicio fundamental para la prevención de caídas, especialmente en adultos mayores.

Pese a la aparente suavidad el Taijiquan fortalece el tren inferior, la espalda y el núcleo (core) al mantener posturas bajas y realizar cambios de peso constantes. La fluidez de los movimientos aumenta a su vez la flexibilidad de la cintura y las articulaciones sin impactarlas.

La práctica regular mejora la capacidad aeróbica, comparable a la caminata rápída, ayudando a reducir la presión arterial y mejorando la función cardiopulmonar. Incluso hay estudios que indican que es eficaz para reducir el colesterol y mejorar la calidad de vida en pacientes con insuficiencia cardíaca.

El Taijiquan, cuando uno tiene ya instalado la secuencia, puede actuar como una “meditación en movimiento”, lo que ayuda en la disminución del cortisol -la hormona del estrés- aliviando la ansiedad y la depresión. Ayuda a calmar la mente, mejorar la concentración y fomentar un estado de relajación profunda.

El movimiento constante y suave actúa como “lubricante” para las articulaciones, siendo altamente recomendado para personas con osteoartritis y artritis, ayudando a mejorar la movilidad y aliviar dolores, en casos crónicos.

El Taijiquan es apto para todos, la exigencia la pondrá cada uno yendo más abajo en la postura, por ejemplo. Se trata de algo más que un ejercicio preventivo; es una práctica holística que impacta en todos los planos del ser: físico, mental y emocional. Su entrenamiento constante ofrece una forma natural y efectiva de combatir el sedentarismo, mejorar la calidad de vida y mantener el cuerpo ágil con el paso del tiempo.

 

Historia y Orígenes del Taijiquan

Según la leyenda el monje taoísta Zhang Sanfeng del siglo XIII ideó el sistema tras observar una pelea entre una grulla y una serpiente. Sin embargo, recién hay registro histórico documentado del siglo XVII donde en la aldea Chenjiagou un oficial de la dinastía Ming de nombre Chen Wangting fue el creador de las primeras formas que hoy conocemos como del estilo Chen.

 

Los principales estilos

Aunque todos los estilos de Taijiquan comparten principios, como el uso de la energía interna (Qi) sobre la fuerza bruta, cada estilo tiene matices distintivos.

El más antiguo es, como decíamos más arriba, el estilo Chen que se caracteriza por sus posturas bajas y el uso del fajing (estallidos explosivos de energía): alternando movimientos lentos con rápidos.

Derivado del Chen por Yang Luchan en el siglo XIX se instaló el estilo Yang que es el más difundido a nivel mundial con sus movimientos amplios, suaves, lentos, de ritmo uniforme y sin saltos. Hace 70 años el gobierno chino estandarizó la “Forma de 24 posturas” o comúnmente denominada “Forma 24” basada en el estilo Yang, facilitando su difusión masiva como gimnasia para la salud pública.

En el mismo siglo el maestro Wu Quanyou propuso lo que hoy llamamos el estilo Wu que se distingue por una postura más erguida e inclinada hacia adelante, con movimientos compactos y circulares de corto alcance. Mientras, también por el siglo XIX, Sun Lutang incorpora elementos de otras artes internas y con pasos rápidos y ágiles -como una danza fluida- arma el estilo Sun. Mientras en el mismo siglo el maestro Wu Yuxiang propone el estilo Wu-Hao que se enfoca en movimientos internos muy sutiles y estructuras pequeñas, priorizando el control del Qi sobre la exhibición física externa.

 

Imagen de portada : Alfred-franz- Pexels