
Prevenir el deterioro cognitivo resulta esencial para cuidar la salud.
Por la Prof. Silvia Conte (*)
Cumplir años, llegar a las metas propuestas, alcanzar objetivos. Todo lo que queremos y nos hace felices. Sentir bienestar mientras crecemos. Escribí esta nota vinculando nuestra acción concreta dentro del paso del tiempo ¿Qué tiempo? Nada más y nada menos que el propio, el de quien lee y de quién esté escuchando.
En un momento en el que los factores de la edad avanzan y podemos encontrarnos olvidando nombres, calles, actores, ropa que vestíamos en aquel evento, o bien, dónde dejamos las llaves ¿qué vine a buscar?
¿Qué hago, qué hacemos? Preguntas frecuentes que nos llegan a quienes trabajamos con ejercitación cognitiva y problemas de memoria, en el área de la salud y la neurociencia, por ejemplo.
Dicen que es estrés, olvidos benignos, que tiene que ver con la edad y el envejecimiento normal. Les diré que los olvidos cotidianos son diferentes y se abordan de manera distinta al deterioro cognitivo.
Los especialistas recomendamos caminar, beber agua, tener pensamientos amigables, y algo nuevo hace años, se recomienda como receta: incorporar un taller de memoria, hacer ejercicios cognitivos de razonamiento y cálculo. El objetivo principal es fortalecer la salud cerebral y algunos secundarios, seguir aprendiendo, crear vínculos.
Me gusta pensar y creer que la prevención es la llave de la solución y la anticipación la manera de evitar problemáticas futuras.
Son cinco los factores para tener en cuenta. Si no los pensaron antes, éste es el día. Para nuestra vida o para multiplicar estas cinco fórmulas a quién creemos le pueda servir.
- Alimentación sana y variada y, dependiendo de cada persona, con un equilibrio.
- Descanso y sueño reparador. Sin estímulos, con una higiene del sueño correcta.
- Ejercicio físico. Estiramientos, yoga, baile, caminatas, tai chi, aquagym, meditación.
- Actividad afectiva y social. Vínculos que aportan bienestar, que escuchan y abrazan.
- Aprender algo nuevo y hacer ejercicios cognitivos. Aquí me voy a detener y explayar.
Hacer crucigramas, sopa de letras, etc., sirve y mucho, pero ¡hay que desafiar al cerebro con más! Pedirle que resuelva aquello que no esté acostumbrado a hacer, plantearle desafíos. Hago mención y aporto estos datos porque recurrentemente hacemos aquello para lo que somos hábiles y desechamos lo que parece difícil y desafiante, Es ahí donde se produce el verdadero ejercicio de neuro-plasticidad cerebral.
Encontrar un momento para mirar nuestro modo de vivir va a ayudar a percibir si tenemos que incorporar alguno de los hábitos mencionados anteriormente.
Me gusta pensarlo como una mesa con cinco patas. Deben estar equilibradas. Incorporar algo de lo mencionado puede y va a hacer la diferencia.
Cuando la realidad nos supera es importante acudir al profesional que les inspire confianza. De la rama que sea, sabrá qué aconsejar para evitar futuros problemas.
¿Cuándo? Cuando la orientación en la fecha o año, o espacio, no es la correcta, cuando no se recuerdan nombres familiares, cuando los olvidos se convierten en un problema que afecta el diario, en esos momentos en los que no se advierte repetir varias veces un comentario o se llega a la habitación sin saber a qué se iba. Salir de esta zona de negación en algunos casos, o de confort, en otros, puede ser vital para detectar y diagnosticar.
Podemos tomar el mando de la situación, somos quienes decidimos en muchos aspectos la manera en la que vamos a envejecer.
Me despido diciéndoles que ejercer autonomía, ser lo más independientes que podamos, decidir en el día a día, es una gran facultad. Sigamos apostando a nuestra mejor versión, sin dudarlo, la que podamos, la que nos salga, la que nos de felicidad, ni más ni menos, la nuestra.
(*) La Prof. Conte es técnica en conducción y acompañante terapéutica, tallerista e integrante de equipos de estimulación cognitiva, memoria y desarrollo personal. Ig: memoriaactiva.silviaconte, mail: mailestimulacioncognitiva@gmail.com

