
En el inicio del Torneo Clausura Vélez se impuso por 1 a 0 a Instituto de Córdoba en un partido muy disputado en el que no le sobró nada y debió luchar hasta el final. Con un Amalfitani remozado, el equipo de Guillermo Barros Schelotto se llevó el duelo por el bonito gol de Manuel Lanzini (foto) quien, junto a Thiago Silvero fueron las figuras del encuentro. La próxima parada del Fortín será este jueves, cuando desde las 19 visite a Talleres de Córdoba.
Lejos de los efluvios mundialistas, se puso en marcha el Torneo Clausura para volver a darle paso al fútbol nuestro de cada día. Como no podía ser de otra manera, el público fortinero -tras dos largos meses de abstinencia- volvió a alentar a su equipo y se encontró con un Amalfitani estéticamente renovado que lo vuelve a poner a la vanguardia de los estadios vernáculos.
Tras el pitazo inicial, quedó claro que el trámite no sería sencillo. A Vélez le costaba salir prolijo con la pelota dominada y Florián Monzón debía bajar para intentar asociarse con los mediocampistas y lograr así tomar contacto con el balón. El único que lo manejaba con criterio era Manuel Lanzini -a la postre, la figura del partido- pero no era fácil encontrarle un socio para empezar a construir juego. Lejos de su nivel, Tobías Andrada parecía tener la cabeza en otro lado, tras su frustrado pase a River, y Matías Pellegrini se mostraba como el más dispuesto a colaborar con el 10. A los 15’, el ex Estudiantes tuvo una primera aproximación cuando se filtró entre los centrales y su remate salió desviado, y más tarde, a los 32’, quedó mano a mano en el área chica, pero prefirió cedérsela a Lanzini y un defensor cordobés la mandó al córner.
Mientras tanto, Instituto llegaba y creaba peligro por las bandas, gracias a las ventajas que ofrecían Elías Gómez y Joaquín García, obligando a los centrales a jugar al límite y a varias intervenciones providenciales de Tomás Marchiori, que volvió a adueñarse del arco fortinero tras la salida a Boca del colombiano Álvaro Montero.
Pero segundos antes de finalizar la primera etapa -y tras una dura falta a Monzón- una exquisita combinación entre Andrada -tal vez su único acierto del encuentro- y Lanzini, terminó con el gol del ex River para darle la ventaja al Fortín que hasta entonces había hecho bastante poco.
Ya en el complemento, Instituto siguió con su receta de llegar por las bandas evidenciando el flojísimo partido de los laterales locales y tuvo varias aproximaciones de riesgo, que no se transformaron en gol por impericia de sus delanteros. Vélez, por su parte, volvía a depender de las asociaciones entre Lanzini y Pellegrini, pero inexplicablemente, promediando el complemento, Guillermo optó por reemplazar al ex Estudiantes para poner en su lugar al juvenil Alex Verón que jamás logró generar peligro. Poco después, Lanzini -ya agotado- le cedió su lugar al chileno Diego Valdez (¿no pueden jugar los dos juntos?) que, una vez más, volvió a mostrar pinceladas de su categoría para ponerle la pelota en la cabeza a Monzón (su remate cayó en las manos del arquero) o hacer vibrar el poste derecho del arco de Instituto con un disparo a la carrera de media distancia. El final llegó con Vélez aguantando y demostrando que aún quedan varias cosas por mejorar. La próxima escala fortinera será este jueves, cuando desde las 19 visite a Talleres en Córdoba, para seguir afinando la puntería y volver a poner en marcha otra ilusión.
