
La Policía de la Ciudad puso fin a una intensa búsqueda al detener en Barracas a un hombre prófugo de la Justicia, imputado por un femicidio agravado por el vínculo y un intento doble de homicidio en un caso de violencia machista. El operativo se concretó en la esquina de Iguazú e Iriarte, donde agentes de la División Homicidios lo apresaron luego de confirmarlo en el Barrio 21-24 Zavaleta. Sobre el sujeto pesaba un alerta de captura activa y una recompensa del Ministerio de Seguridad nacional, que incentivaba denuncias anónimas.
El detenido, quien había alterado su fisonomía para pasar desapercibido, se refugiaba en centros barriales y comedores populares del conventillo. La pista definitiva surgió de un trabajo investigativo mancomunado entre la División Homicidios porteña y la Dirección de Delitos Complejos de la Bonaerense, que incluyó vigilancia discreta y cruces de datos telemáticos. Fuentes policiales revelaron que el hombre frecuentaba esos espacios como voluntario, ganándose la confianza de la gente mientras eludía radares judiciales.
El crimen que lo condena ocurrió el 12 de octubre de 2023 en una casa del barrio El Parque, en Ingeniero Allan, partido de Florencio Varela. Allí, atacó a puñaladas a una chica de 19 años, quien falleció en el acto, y dejó en estado crítico a una mujer de 36, sobreviviente del brutal asalto. El móvil, según la causa, radicaba en celos enfermizos y control abusivo, un patrón recurrente en casos de género que conmocionaron a la zona sur del conurbano bonaerense.
El Juzgado Nacional de Rogatorias, a pedido de las autoridades de Buenos Aires provincia, supervisa el expediente y las pericias pendientes. El traslado del imputado a disposición judicial marca un hito en la lucha contra la impunidad en delitos de violencia familiar, donde los prófugos suelen refugiarse en laberintos urbanos como los barrios vulnerables porteños. En 2025, operaciones similares han elevado la tasa de capturas en un 15%, según datos oficiales, gracias a mayor coordinación interjurisdiccional.
Barracas, con su mezcla de fábricas abandonadas y asentamientos históricos, se erige como punto neurálgico de operativos contra el crimen organizado. Este arresto no solo cierra un capítulo doloroso para las víctimas –familiares que exigían justicia desde hace dos años–, sino que envía un mensaje disuasorio a otros fugitivos. En paralelo, organizaciones feministas aplaudieron la acción, aunque reclaman más recursos para prevención en Varela e Ingeniero Allan, focos de violencia de género.
La detención subraya los avances en inteligencia policial en la Capital Federal, donde divisiones especializadas rastrean movimientos vía cámaras y redes sociales. Mientras continúan allanamientos en Zavaleta para descartar cómplices, el caso resalta la necesidad de políticas integrales contra la violencia intrafamiliar, que en Argentina dejó más de 250 víctimas fatales en 2024. Justicia rápida, prevención activa: el equilibrio que Buenos Aires busca en su batalla cotidiana.
