Lavaje colónico

Lavaje colónico

En todos los tiempos ha habido algún modo de ayuda para limpiarnos por dentro. Desde lavajes hasta rutinas de ayuno que son parte de casi todas las culturas. Cada día son más las personas que se informan sobre el lavaje colónico, debido a los beneficios que trae. Esta práctica se recomienda realizar con ayuda de profesionales en el tema.

Lo que ingresa ensucia. En el yoga se tiene como uno de los pilares el mantenerse “limpio”, para lo cual, las tradiciones han desarrollado diferentes formas de limpieza. Las articulaciones con movimientos repetitivos (kriyas), la nariz mediante el jala neti, la piel con barro y los intestinos con diferentes técnicas que son complicadas*. Sin embargo, como decíamos arriba también muchas culturas han venido usando el lavaje intestinal, y hoy por hoy cada vez más gente viene utilizándolo en Occidente.

A todo esto hay que recordar que nuestra alimentación encima ha ido cambiando. Lo industrial no solo puede ser tóxico por colorantes, conservantes y un largo etcétera, sino que tampoco contiene el valor nutritivo del mismo alimento de hace décadas. “Alimentos” genéticamente modificados, almacenamientos y traslados, un PH no beneficiosos, entre otras cosas, han ido perjudicando lo que ingresa por nuestras bocas.
Si bien lo ideal es alimentarse lo más naturalmente posible, cuidando mucho lo que ingerimos, estamos siempre “enchastrando nuestros intestinos” que alojan a nuestra microflora indispensable para nuestra existencia. En ese tracto también se pueden alojar hongos, parásitos y otros especímenes que en exceso no son para nada positivos. La ciencia contemporánea viene reconociendo una importante red neuronal por la zona y no es casualidad que en ciertas líneas de medicina se hable del segundo cerebro al referirse al sistema digestivo.
Ahora, para continuar con este tema recurrimos a un especialista en nutrición y lavajes, el higienista Néstor Palmetti, quien viene ayudando a muchas personas a reencontrar su equilibrio biológico.

El motivo

Por lo mencionado arriba nos atrevemos a aseverar que estamos frente a una frecuente acumulación anormal de desechos en los intestinos, que generan problemas, por lo que resulta imperioso para nuestra salud practicar limpieza intestinal.
Para eso es necesario modificar las causas que generaron dicha acumulación y es prioritario deshacerse de esas viejas costras acumuladas en las paredes de los intestinos. Por ello, Palmetti considera a la limpieza colónica como punta de lanza para una serie de “andariveles” de limpiezas intestinales y de órganos. Él recomienda tres días seguidos acompañados de una serie de preparaciones en cuanto a lo que se ingiere en forma de una especie de ayuno con días a solo frutas (crudas y licuadas). Eso con la intención de desinflamar y descongestionar los intestinos, mientras se ablanda la materia estancada en sus paredes.
Como referencia, Palmetti, cita al Dr. Bernard Jensen quien presenta casos de autopsias que “mostraban un diámetro de colon de más de 20 cm ¡con apenas una diminuta sección libre del diámetro de un lápiz!” En otra autopsia, “el Dr. Jensen llegó a reportar 18 kg de moco colónico en un solo individuo. El objetivo es remover vieja materia adherida a las paredes intestinales que se va limpiando junto con parásitos, barro biliar y moco colónico. Todo fácil de visualizar con la técnica del lavaje colónico.”
La limpieza colónica tiene efectos positivos en el hígado y otras glándulas abdominales, especialmente el páncreas. Y a su vez llevará una mejor absorción y asimilación de los alimentos.
Cabe agregar que el lavaje colónico es más profundo que un enema que solamente se encarga de limpieza del último tramo del intestino grueso (recto).

El procedimiento

Opción casera

En síntesis este procedimiento consiste en hacer circular agua a temperatura corporal por simple gravedad y en flujo constante. Se usa camilla que permita adoptar una posición recostado para estar relajados. El paciente no retiene el agua que ingresa, sino que va eliminando líquido y desechos mientras continúa ingresando agua limpia. El agua ingresa por una diminuta cánula con punta descartable y se elimina por la diferencia de diámetro entre ésta y el orificio anal. Una sesión normal de lavaje colónico dura una hora.
Por lo general los terapeutas que utilizan este sistema tienen instalado un sistema con una cámara para que el paciente pueda ir visualizando en un monitor los desechos que elimina a través de un hermético conducto transparente camino al inodoro. Ver éso ayuda a tomar consciencia respecto a todo el material tóxico que acumulamos en los intestinos.

Beneficios

Palmetti sostiene que “El lavaje colónico permite resolver una serie de patologías derivadas de esta toxemia y el desorden exacerbado por su cronicidad y magnitud, tales como contracturas, congestión hepática, parasitosis, hemorroides, prostatitis, hipertensión, edemas linfáticos, desorden circulatorio, diverticulosis, tiroidismo, proliferación tumoral, dificultades reproductivas, desorden menopáusico, carencias nutricionales, acidosis orgánica, estados depresivos, cuadros nerviosos, crisis fóbicas y psiquiátricas, diabetes, debilidad inmunológica, problemas posturales, dermatosis varias, lesiones renales, dificultades visuales, psoriasis, gastritis y reflujos…”
Dice Palmetti: “Hay gente que se opone a los lavajes intestinales, argumentando que «barren la flora intestinal». Una persona con crónicas acumulaciones tóxicas en el intestino, ya no tiene flora, sino «fauna» intestinal. Eliminando parásitos, fermentos, microbios y toxinas, solo se puede obtener beneficio y se evitará el uso de laxantes agresivos, que comprobadamente destruyen la flora benéfica e irritan las paredes intestinales.
Además, el organismo regenera muy rápido (un par de días) la flora benéfica (fermentativa y aerobia), siempre que nuestros hábitos dietarios (crudos, fibra soluble, bacterias) ayuden. El lavaje colónico es el único método que permite limpiar en profundidad todo el colon, hecho que compensa la necesidad de recurrir a un terapeuta especializado y su costo. Los tradicionales enemas simples solo limpian un tramo del colon (el descendente).”

Advertencias

De todos modos advierte: “Es lógico evitar su realización en medio de una crisis aguda (fiebre, período menstrual, estado gripal). En ciertos casos deben tomarse precauciones. Hay que desinflamar y descongestionar previamente en situaciones críticas (divertículos inflamados, colon irritable). En cirugías intestinales hay que esperar su completa cicatrización. En otros casos (hernias abdominales en fase aguda, fallos renales) hay que evaluar la situación. Otros casos a evaluar son los procesos de embarazo o lactancia”.
Por lo que siempre es buena idea ser guiado por un profesional de la salud, experto en este tema.

Intestino delgado

Una limitación del lavaje colónico es la imposibilidad, por válvula natural, de limpiar los metros de intestino delgado, que también acumulan toxemia crónica. Sin embargo, el lavaje colónico ayuda para que pueda ir descomprimiendo. Luego se trabaja con diferentes tipos de ayunos y/o dietas.

Posterior restauración

Una vez concluidas las sesiones, el organismo buscará regenerar la flora intestinal benéfica (aeróbica y fermentativa) por lo que debemos ingerir probióticos y prebióticos para colaborar con ese proceso, sembrando bacterias benéficas y aportando el sustrato nutricio que estimula su proliferación. Palmetti sintetiza: “Esto implica ingirir lactobacilos (ampollas bebibles, kéfir de agua), fermentos benéficos (chucrut, kimchi), fibra soluble (algas, algarroba, frutas) y oxígeno (crudos, respiración profunda, actividad física, jugo de clorofila, agua oxigenada, etc)”.

 

*Hay antiguas limpiezas del tracto intestinal yógicas que requieren un tanto de expertiz: la más común es ingerir agua con sal mientras se hacen movimientos abdominales (nauli kriya) con intención de lograr la finalidad de que el líquido recorra limpiando los intestinos.

 

Imagen de arriba: Primeraedicion
Imagen abajo: opción casera