La licitación fue postergada por segunda vez consecutiva mientras avanza un millonario endeudamiento para financiar las obras y crecen las críticas por cambios en los mecanismos de control
La construcción de la Línea F de subterráneos, una de las principales promesas de gestión del jefe de Gobierno porteño Jorge Macri, volvió a sufrir una nueva postergación. El Ministerio de Movilidad e Infraestructura decidió aplazar por segunda vez consecutiva la apertura de sobres de la licitación para la obra, que inicialmente estaba prevista para abril, luego fue trasladada a julio y ahora quedó fijada para el 10 de septiembre.
La decisión fue oficializada mediante una resolución firmada por el ministro Pablo Bereciartúa. Según el texto, la medida responde a pedidos de prórroga realizados por empresas interesadas en participar del proceso y busca garantizar una mayor concurrencia y calidad de las ofertas. Sin embargo, los mismos argumentos ya habían sido utilizados para justificar la postergación anterior, lo que incrementa las dudas sobre los verdaderos motivos detrás de las demoras.
La licitación contempla la ingeniería, construcción y equipamiento de la nueva línea, aunque excluye la provisión de trenes, sistemas de señalamiento y comunicaciones, que serán contratados posteriormente. El proyecto técnico fue elaborado por la unión transitoria de empresas UPU y Asociados, IATASA y ATEC.
La nueva reprogramación complica los plazos anunciados por el Ejecutivo porteño y pone en duda que las obras puedan iniciarse antes de fin de año, tal como había sido prometido durante la campaña electoral. Mientras tanto, la incertidumbre genera malestar entre las empresas interesadas en participar del desarrollo de una de las obras de infraestructura más importantes proyectadas para la Ciudad en las últimas décadas.
A pesar de la falta de definiciones concretas sobre el cronograma de ejecución, el Gobierno de la Ciudad continúa avanzando con medidas vinculadas al proyecto. Entre ellas se encuentra la reorganización del Centro de Trasbordo de Plaza Constitución, una intervención considerada preparatoria para la futura construcción de la estación cabecera de la Línea F. Los trabajos incluyen la reubicación de espacios de regulación de colectivos, la reorganización de paradas y la ampliación de veredas para instalar obradores y accesos.

En paralelo, el Ejecutivo remitió a la Legislatura dos iniciativas clave para la concreción de la obra. La primera solicita autorización para contraer deuda por hasta 1.350 millones de dólares con el objetivo de financiar la construcción de la línea. La segunda impulsa expropiaciones de inmuebles y subsuelos necesarios para estaciones e instalaciones complementarias, una propuesta que ya despertó cuestionamientos y resistencia de vecinos afectados.
Pero uno de los puntos que genera mayor controversia es la modificación de la Ley 670 incluida dentro del paquete legislativo. El proyecto propone quitar a Subterráneos de Buenos Aires (SBASE) la responsabilidad de convocar y administrar las licitaciones de nuevas líneas, habilitando al Ejecutivo a transferir esa facultad a otros organismos que considere competentes.
Asimismo, la iniciativa plantea cambios en la integración de la comisión de seguimiento de las licitaciones y obras. Actualmente, ese organismo cuenta con representación de SBASE y de la Legislatura. De aprobarse la reforma, los representantes técnicos de la empresa estatal serían reemplazados por funcionarios designados directamente por el Poder Ejecutivo, una modificación que para distintos sectores podría significar una reducción de los controles independientes sobre una obra de enorme magnitud presupuestaria.
Con una licitación que acumula postergaciones, un endeudamiento multimillonario en discusión y cambios institucionales que despiertan interrogantes, el futuro de la Línea F continúa envuelto en incertidumbre. Mientras el Gobierno insiste en sostener el proyecto, las demoras y la falta de precisiones comienzan a erosionar la credibilidad de uno de los anuncios más ambiciosos de la actual gestión porteña.
