
La popular vecina de Caaguazú y Andalgalá, que trascendió las fronteras del barrio durante el Mundial de Qatar por su singular simpatía y entusiasmo al alentar a la Selección, falleció a comienzos de marzo, aunque hace apenas unas horas trascendió la noticia. Cristina Mariscotti tenía 79 años y cientos de miles de admiradores en las redes. A días de una nueva cita mundial, serán varios los que extrañen su alegría.
A pocos días del inicio de un nuevo Mundial de fútbol, una triste noticia sacude a los vecinos de Liniers: a los 79 años falleció Cristina Mariscotti, popularmente conocida como “la Abuela lalala”. Aunque el deceso se habría producido a comienzos de marzo, el hecho recién se dio a conocer hace unas horas. “En aquel momento su familia prefirió no hacer pública la noticia”, contó Silvia, una vecina.
La figura de Cristina se había hecho pública a fines de 2022, cuando en pleno Mundial de Qatar, la vecina de Caaguazú y Andalgalá no dudaba en salir a la puerta de su casa envuelta en la bandera argentina para celebrar a puro desparpajo cada victoria de la Scaloneta. Allí, su simpatía y entusiasmo se multiplicaban cuando un grupo de jóvenes la alentaba con tono futbolero al grito de “¡Abuela, lalalalalá!”, siguiendo la melodía “Go West”, de los Pet Shop Boys.
Pero aunque resulte paradójico, María Cristina, la abuela más famosa de Liniers, no tenía nietos. O, dicho de otro modo, era la abuela de todos. Sus datos filiatorios la marcan como una porteña de ley. Nacida en Almagro en 1946, tenía apenas dos años cuando se radicó definitivamente con su familia en el barrio de Liniers, más precisamente en la misma casa que habitó hasta sus últimos días, en Caaguazú y Andalgalá.
María Cristina era la menor de tres hermanas y nunca formó pareja. Sin embargo, aunque la vida no le dio descendencia, el azar mundialista le regaló miles de nietos. Eso sí, tuvo dos abuelas maravillosas que le enseñaron el valor del trabajo: apenas terminó el secundario consiguió un empleo gracias a la rapidez que mostraba para escribir a máquina.
Por entonces, el barrio de Liniers era apenas el germen del que se observa en la actualidad. “Yo me sentaba en la puerta de esta casa con mi abuela y a lo lejos veíamos el tren. Había pocas casas y ningún edificio”, solía recordar.
Muchas de esas vivencias los narró en detalle en el programa radial “Elías de radio”, del que hace unos años participó activamente, poco después de anotarse en el Taller de Radio del centro cultural Elías Casltelnuovo, cuando se animó a enfrentar el micrófono con el mismo desparpajo que mostró a fines de 2022, cada vez que la entrevistaban en la tele. Allí aseguraba que “por cábala” no miraba los partidos y que Messi era su jugador preferido. “Le mandé mil mensajes, ojalá alguno le llegue”, se ilusionaba. Y como guiño del destino, el tercer título mundial de la selección llegó el 18 de diciembre, el mismo día en que su barrio de Liniers cumplía 150 años. Desde entonces, su domicilio aparece destacado en el Google Maps.
Ya a comienzos de julio de 2024 Cristina había vuelto a ser noticia, pero esta vez por un motivo mucho menos grato: había sido víctima de un violento robo en su casa de Liniers, en el que además de quitarle sus ahorros, los delincuentes la golpearon salvajemente.
La familia de Cristina estaba compuesta por sus dos hermanas (María Isabel y Cecilia Mónica) y sus cuatro sobrinos (Magalí, Milagros, Diego y Nazaré).
Además de hincha de Boca, Cristina profesaba la fe católica y era devota de San Enrique, parroquia a la que concurría con asiduidad. Allí estuvo por última vez en la misa del 11 de febrero, el día de la Virgen de Lourdes. “Estaba callada, algo raro en ella, y la notamos bastante desmejorada”, contó Graciela, otra vecina.
Algunos días más tarde fue internada en el Santojanni a raíz de una insuficiencia cardíaca y poco después falleció. “Hace unos días hemos celebrado una misa en su memoria”, expresó el Padre Esteban, párroco de San Enrique, quien fue el encargado de darle la extrema unción.
Cuando en pocos días más una victoria argentina en el Mundial de Estados Unidos vuelva a encender el espíritu futbolero , el ya clásico “abuela lalalalá” volverá a estallar en las gargantas de los vecinos frente a su casa. Seguramente entonces, el espíritu de Cristina vuelva a recorrer con el mismo entusiasmo las calles de Liniers.
