
Villa Lugano se tiñe de solidaridad navideña con una iniciativa que calienta el corazón en pleno diciembre: la Capilla Siervas de Jesús de la Caridad abrió sus puertas para armar canastas llenas de esperanza, destinadas a decenas de familias del barrio que la pasan cruda. “Que el brillo de estas fiestas nos empuje a repartir cariño con fe, tendiendo una mano a quien más lo precisa”, lanzan los organizadores desde Balbastro 5445 o Avenida Larrazabal 3300, un rincón humilde donde la generosidad vecinal ya empieza a hacer milagros.
La movida es simple y urgente: cualquier porteño con ganas de colaborar puede acercar productos básicos —leche en polvo, aceite, fideos, harina, azúcar, yerba, conservas o pañales— directamente a la capilla. Si no da el trajín, avisen por mensaje o redes y el equipo pasa a retirar la donación a domicilio. “Quedan un montón de bolsas por completar; son familias enteras contando con este gesto para cerrar el año con dignidad”, cuenta una voluntaria, que ve cómo el llamado viral en grupos barriales despierta una ola de empatía en tiempos de apretada economía.
En un Villa Lugano golpeado por la inflación y el desempleo —donde villas y asentamientos conviven con esfuerzos diarios por la merienda de los pibes—, esta Navidad solidaria no es postureo: es concreto. La capilla, que ya es faro de ayuda alimentaria todo el año, multiplica su impacto en fiestas, sumando juguetes y golosinas para que los chicos tengan su ilusión intacta. Vecinos de zonas cercanas como Lugano I y II ya descargan changas extras para aportar; otros vacían despensas con arroz, atún o galletitas.
“Confiamos en la buena onda de esta red barrial; cada paquete cuenta y desde ya, un abrazo enorme a todos”, agradecen los impulsores, que sueñan con cero bolsas vacías antes de Nochebuena. Esta es la cara luminosa de Buenos Aires: la que une en lugar de dividir, especialmente cuando el frío aprieta y las cuentas no cierran. Para colaborar, pasen por la capilla o coordinen el retiro; Villa Lugano recuerda que la verdadera fiesta se arma compartiendo.
La campaña, que explota en redes con el hashtag #NavidadEnLugano, invita a empresas, comercios y familias a sumarse.
