Protesta en Lugano 1 y 2 contra reforma laboral de Milei: policía irrumpe en banderazo vecinal

Protesta en Lugano 1 y 2 contra reforma laboral de Milei: policía irrumpe en banderazo vecinal

En el corazón de Lugano 1 y 2, vecinos se plantaron con volantes y una bandera gigante para repudiar la reforma laboral que impulsa el gobierno de Javier Milei, acusada de favorecer a grandes empresarios a costa de derechos obreros. El viernes, en un clima de viernes de agotamiento tras jornadas eternas de diez horas o más, un grupo de residentes, docentes, jubilados y miembros de la asamblea barrial se reunió frente a los edificios para alertar sobre despidos masivos como los de Lustramax en Tortuguitas —casi veinte familias en la calle— y convocar a la resistencia. “¿Ya están aplicando la reforma o falta para votarla?”, se preguntaban mientras repartían folletos a quienes corrían al colectivo o al supermercado.

A las 16 horas, con el sol cayendo pesado sobre el barrio, colgaron una lona de diez metros gritando “No a la reforma que nos roba horas extras, vacaciones y control sobre nuestro tiempo”. Un despido reciente se detuvo a fotografiarla, visiblemente conmovido. La movida escaló cuando una encargada de Coto llamó a la Policía de la Ciudad para desalojarlos: en minutos, diez agentes, cuatro patrulleros, una moto y un cuatriciclo pretendieron acallar las voces. “Quieren legalizar la esclavitud”, les espetó una vecina, recordando casos como el de Juan Gabriel, asesinado en Villa 20.

Pese al amedrentamiento, la protesta no aflojó. Desde adentro del supermercado brotaron aplausos solidarios; una jubilada dejó galletitas para las familias de Lustramax, y transeúntes se sumaron contando sus miedos a despidos facilitados. “A Coto le jode que hablemos de la reforma”, comentó un peatón. La escena evocaba el diciembre de 2017 contra la reforma previsional de Macri, con ecos de lucha callejera y dudas sobre cómo replicarla hoy.

Al atardecer, con la policía vigilando desde la vereda opuesta, recogieron donaciones para el fondo de lucha de los trabajadores afectados. Puesteros curiosos pidieron detalles sobre la norma que precariza todo —jornadas flexibles, menos protecciones—, y un vecino se anotó para la próxima. El día cerró, pero la bronca no: mientras patronales forraron bolsillos en la crisis, buscan demoler conquistas sindicales centenarias. Critican a la CGT por su tibieza y exigen un paro general con rodeo al Congreso para tumbar esta “reforma esclavista”.

El banderazo de Lugano muestra que la resistencia brota desde abajo: apoyar a Lustramax y similares es clave para unir fuerzas contra el avance empresario. En barrios como este, la solidaridad vecinal se convierte en el primer muro ante la embestida.

Basada en nota de Natalia Sposato publicada en la Izquierda Diario “Banderazo en Lugano 1 y 2 contra la reforma laboral”