
El comienzo de 2026 llega con nuevos aumentos en los servicios públicos y un cambio de fondo en el esquema de subsidios a la luz y el gas. A partir de enero entra en vigencia un sistema que elimina la segmentación por niveles de ingresos y divide a los hogares únicamente entre quienes reciben subsidio y quienes pagan tarifa plena, en un contexto de salarios estancados y consumo todavía debilitado.
En el caso de la electricidad, las tarifas del AMBA registraron subas del 2,31% para los usuarios de Edenor y del 2,24% para los de Edesur. Al mismo tiempo, comenzó a aplicarse el nuevo régimen de Subsidios Energéticos Focalizados, que establece que solo mantendrán el beneficio los hogares con ingresos mensuales de hasta tres Canastas Básicas Totales, un umbral inferior al vigente hasta ahora. Esto implica que una parte de los usuarios de ingresos medios perderá el subsidio y pasará a pagar el servicio a precio pleno.
Para quienes conserven el beneficio, el esquema fija topes de consumo subsidiado. En algunos meses el límite será de 300 kWh y en otros de 150 kWh; todo consumo que supere esos valores se cobrará sin descuento. Dentro del tope, la bonificación será del 50% sobre la tarifa. Además, durante el primer año se aplicará un descuento adicional decreciente para amortiguar el impacto inicial de los aumentos.
El gas natural también tendrá ajustes en las próximas facturas, con subas de entre el 2% y el 3%, producto de la actualización del precio del fluido y de los cargos fijos. A diferencia de la electricidad, el subsidio del 50% solo se aplicará entre abril y septiembre, cuando el consumo residencial aumenta por las bajas temperaturas. El resto del año, todos los usuarios pagarán tarifa plena. En el caso de quienes utilizan garrafas y están incluidos en el Programa Hogar, el nuevo régimen contempla una bonificación equivalente al valor total de una garrafa en invierno y del 50% durante el resto del año, aunque deberán inscribirse en el registro oficial de la Secretaría de Energía.
Según estimaciones oficiales, durante los meses de mayor demanda eléctrica una parte mayoritaria de los usuarios pagará facturas por debajo de determinados umbrales, aunque el impacto final dependerá del nivel de consumo y de la pérdida o no del subsidio. En el caso del gas, los montos se incrementarán especialmente durante el invierno, cuando el uso del servicio es más intensivo.
A estos aumentos se suma el fuerte ajuste en el servicio de agua potable. AySA aplicará subas del 4% mensual entre enero y abril, lo que implica un incremento acumulado del 16% en el primer cuatrimestre del año. Con este esquema, las facturas promedio de enero alcanzarán los $30.489 en las zonas altas, $27.689 en las zonas medias y $22.248 en las zonas bajas, dejando atrás el límite de aumentos mensuales del 1% que rigió durante 2025.
En conjunto, los incrementos y la reformulación de los subsidios configuran un escenario de mayor presión sobre los gastos fijos de los hogares, en un contexto económico donde la recomposición de ingresos sigue siendo limitada.
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