A un año de la muerte del papa Francisco, su vínculo con Almagro y la Basílica María Auxiliadora

A un año de la muerte del papa Francisco, su vínculo con Almagro y la Basílica María Auxiliadora

Este martes 21 de abril se cumple el primer aniversario de la muerte del Papa Francisco, el primer papa argentino y latinoamericano, cuya figura dejó una huella profunda tanto a nivel global como en los barrios donde transcurrió su vida.

Nacido en el barrio porteño de Flores, Jorge Mario Bergoglio mantuvo a lo largo de su vida un fuerte vínculo con Almagro, en particular con la tradición salesiana y con la Basílica María Auxiliadora y San Carlos, uno de los centros espirituales más importantes del barrio.

Según reconstruye el Boletín Salesiano en un texto de 2013 y vuelto a publicar una década más tarde, medio de difusión de la comunidad con fuerte presencia en la zona, Bergoglio fue bautizado en esa basílica y, desde su infancia, frecuentó el Oratorio San Francisco de Sales, espacios que marcaron su formación religiosa y personal.

El texto también destaca la influencia decisiva del sacerdote salesiano Enrique Pozzoli en su vocación. Años más tarde, el propio Bergoglio recordaría que en su familia “se vive seriamente en cristiano” gracias a esa guía espiritual, que consolidó su devoción a María Auxiliadora.

La relación con la basílica de Almagro no se limitó a su juventud. Ya como arzobispo de Buenos Aires, Bergoglio mantenía prácticas de profunda cercanía con el templo. Según testimonios recogidos en la publicación, solía asistir regularmente, subir al camarín de la Virgen para rezar y llevar flores, especialmente los días 24 de cada mes y en la festividad de María Auxiliadora.

Incluso, antes de ser ordenado obispo auxiliar, eligió celebrar una misa en ese mismo camarín, lugar que consideraba clave en las decisiones más importantes de su vida.

Quienes compartieron esos años recuerdan también su estilo sencillo y cercano: caminaba por la ciudad sin protocolos, atendía personalmente llamadas y mantenía un contacto directo con la comunidad, rasgos que luego caracterizarían su papado.

A un año de su muerte, el legado de Francisco sigue presente no solo en su mensaje universal, sino también en estos espacios barriales que fueron parte de su historia. En Almagro, su paso permanece vivo en la memoria de fieles, instituciones y comunidades que lo reconocen como propio.

J.C.
Foto: Boletín Salesiano