PROA21 revive su ciclo veraniego de artes escénicas en La Boca

PROA21 revive su ciclo veraniego de artes escénicas en La Boca

El verano porteño gana un nuevo atractivo cultural con el regreso del programa de creación escénica de PROA21, que convierte su jardín en un teatro vivo al aire libre. Desde el 10 de enero hasta marzo, este espacio en Avenida Pedro de Mendoza 2073, La Boca, acoge teatro, danza, performance, música y literatura en sintonía con la identidad boquense. Gratuito y abierto a todo público, el ciclo celebra su cuarta edición invitando a imaginar obras desde la materialidad del jardín y su entorno histórico.

Cuatro equipos artísticos lideran las propuestas: Estudio QP, José Guerrero, Constanza Feldman, y el dúo formado por Ana Iramain y Guido Wertheimer. Cada uno parte de la consigna de gestar una pieza original en diálogo directo con el jardín de PROA21. “El proceso arranca en noviembre, con reuniones semanales en el sitio. Ahí, entre plantas y caminos, se prueban ideas, se escriben textos y se ensayan movimientos”, detalla el equipo organizador. Tutores como Ciro Zorzoli, Roberta Ainstein, Rafael Spregelburd, y el binomio Alejo Moguillansky-Luciana Acuña, guían estas exploraciones junto al staff de la fundación.

El jardín emerge como protagonista: un laboratorio verde donde la naturaleza inspira y desafía a los creadores. Las funciones públicas, programadas los sábados al atardecer del 10 de enero al 28 de marzo, ofrecen tres pases consecutivos por obra. El público presencia piezas frescas, nacidas en ese mismo escenario, fomentando una conexión íntima con el arte y el barrio.

Se vende, de Estudio QP, despliega una comedia negra que disecciona con ironía las dinámicas de compraventa en la Buenos Aires actual. José Guerrero sumerge en el universo sonoro con una propuesta de radioteatro y archivos, explorando la escucha como eje sensorial. Constanza Feldman apuesta por una danza muda, tejida con coreografías, música en directo y la arquitectura vegetal del jardín. Finalmente, Iramain y Wertheimer entretejen autobiografía, figuras fantásticas, ecos históricos de La Boca y melodías vivas en una narrativa híbrida.

Este formato consolida PROA21 como polo de innovación escénica en La Boca, barrio de inmigrantes y pasión campera. Vecinos y visitantes de Caminito, Vuelta de Rocha o el Riachuelo encuentran aquí un contrapunto cultural al turismo masivo. “Es un diálogo vivo con el territorio: el jardín no es fondo, es coautor”, reflexiona un integrante del equipo.

La entrada libre elimina barreras, atrayendo a familias, estudiantes de artes y curiosos. En ediciones previas, miles colmaron el espacio, impulsando carreras locales.