Se trata de un gigante de 100 años, testigo de nacimientos, cirugías y esperanzas en el corazón de Villa Santa Rita, en la Comuna 11. Ahora, ese coloso abandonado enfrenta su mayor amenaza: el Grupo IRSA, imperio inmobiliario a cago del empresario Eduardo Elsztain, lo adquirió por casi 7 millones de dólares. Los vecinos de la Comuna 11 alzan la voz: “¡No es solo un lote, es nuestro patrimonio irremplazable!”
El ex Hospital Israelita, inaugurado en 1916 y cerrado tras su quiebra en 2003, ocupa casi una manzana con 8.800 m² de terreno y 17.000 m² construidos. IRSA lo confirmó en noviembre ante la Comisión Nacional de Valores: planean “refuncionalizarlo” para “poner en valor” este ícono porteño. Pero en su web ya lo lucen como joya de su portfolio, y rumores apuntan a un edificio residencial con comercios, al estilo de sus shoppings.
La bronca vecinal estalló. Organizaciones como Vecinos Unidos Comuna 11, Conciencia Urbana Comuna 11, Una Plaza para Santa Rita y Vecinos del Barrio Nazca publicaron un comunicado: “El Israelita es la historia de la medicina porteña, de Santa Rita, Flores y toda la Ciudad. ¡Está en riesgo por un negocio inmobiliario!” Recordaron proyectos ignorados en la Legislatura y la Junta Comunal: convertirlo en CESAC, escuela secundaria o espacio verde. Tras la quiebra, hasta una cooperativa de ex trabajadores lo mantuvo vivo por un tiempo.
Hoy, el edificio se desmorona en el olvido, pero los santarritenses no se rinden. Exigen que prevalezca el bien común sobre el ladrillo.
¿Escuchará la Ciudad esta alerta barrial antes de que sea tarde?
