
Fueron presentados hace algunos años como la panacea universal para generar energía “limpia”, hoy se sabe que ambientalmente son mucho más caros que los derivados del petróleo, aunque los “lobbies” asociados a su producción sigan promocionando
A medida que transcurre el tiempo se va revelando con mayor claridad que muchas cosas no son como nos prometían cuando todos nos habíamos embarcado en la ilusión de un progreso irreversible que llevaría a la humanidad a estadios de bienestar desconocidos. Entre las grandes promesas que nos hicieron los promotores de la agricultura industrial que hoy ha tomado control de nuestros suelos, acuíferos, naturaleza y vida en general, para destruirlos estaba la de los “biocombustibles”. Era fantástico, podríamos mover nuestros vehículos con derivados de cereales al sembrarse año tras año nos garantizaban un futuro inagotable de combustibles que ahora serían “renovables”.
Desde el inicio, algunos esclarecidos se preguntaban cómo era eso de “renovables”, si para producir el maíz o lo que fuere, paradójicamente había que usar grandes volúmenes de derivados del petróleo, que era lo que supuestamente se quería reemplazar, para mover la maquinaria implicada en el proceso productivo y también los fertilizantes empleados. ¿Cuál era el saldo? ¿Cuánto petróleo había que emplear para obtener una cantidad X de biocombustibles? Hoy el velo se ha caído y se sabe la verdad: el etanol como reemplazo del petróleo es una gran mentira y su producción lleva a un desastre ecológico. Y no lo decimos nosotros, la agencia de noticia Associated Press ha anunciado que la era del etanol impulsada por EEUU ha resultado ser un desastre ecológico, mucho más perjudicial para el medio ambiente que el uso de combustibles fósiles.
De acuerdo con el informe, desde que el Congreso de EEUU en 2007 exigió a las compañías petroleras que incorporasen etanol a su gasolina, este fluido ha pasado a ser el combustible renovable más importante del país. Cuando es quemado, el etanol emite menos dióxido de carbono, pero su consumo, demás de aumentar el de derivados de petróleo para producirlo y encarecer los alimentos básicos esenciales para muchos pueblos, ha alentado a los agricultores a buscar nuevos lugares y cultivar millones de hectáreas con maíz, invadiendo zonas protegidas: 5 millones de reservas para la conservación solo en EEUU.
“En Argentina, uno de los mayores productores mundiales de biocombustibles, se deben tener en cuenta las consecuencias del proceso de agriculturización con fuerte predominio del cultivo de soja, incluyendo el deterioro de los suelos, cambios negativos en el balance hídrico y la pérdida de biodiversidad.” (Lucía Demeco. Juan Farrell. Carlos Freytes. Ana Aneise. Victoria Arias)
El boom del maíz ha aumentado significativamente el uso de fertilizantes derivadas del petróleo, contaminando millones de hectáreas de suelos y acuíferos superficiales y subterráneos. Según ambientalistas y científicos, tras analizar todos los factores, el etanol derivado del maíz no es una estrategia viable para combatir el calentamiento global, sino que lo agrava, además de provocar otros flagelos ambientales.
“Política de biocombustibles: el éxito de los biocombustibles dependerá de su uso obligatorio, de las facilidades fiscales, de los subsidios suministrados por el Estado, de la tasación a los consumidores, del desconocimiento de los derechos de los trabajadores y de las mil y unas formas de arrancar de las comunidades rurales el uso real y efectivo de sus tierras.” (Serna, F. y Barrera, L)
Referencias:
“Impacto socioeconómico de los biocombustibles” (Serna, F. y Barrera, L)
Investigación Fundar.ar “La discusión de los biocombustibles en la Argentina”
Foto de portada : Long-ba-mui (pexels)

