A cuarenta años del gol del siglo, un homenaje hecho poesía

A cuarenta años del gol del siglo, un homenaje hecho poesía

Una vez más le damos lugar a esta sección, dedicada a dar rienda suelta a la creatividad literaria de nuestros lectores. En esta oportunidad publicamos un poema del exvecino de Liniers, Vernal Freitas, al que tranquilamente podríamos calificar como épico, no sólo por la maestría con la que en sus versos conjuga emoción con figuras retóricas, sino también por la epopeya que evoca: el inolvidable gol de Diego a los ingleses, del que hoy, 22 de junio, se están cumpliendo cuarenta años. Es cierto que, en esta oportunidad, no hay ningún retazo de Liniers o Mataderos en el texto, pero ¿Quién podría negar que en cada tranco del 10 no se desgrana una porción de barrio?

De esta forma, aquellos lectores que deseen remitir sus escritos literarios a esta redacción –en formato de cuento, relato o poesía- para ser publicados en este espacio, podrán hacerlo vía mail a cdebarrio@hotmail.com o de manera postal a Rivadavia 10718 7º Piso Dpto. 34 (1408) Ciudad de Bs. As. El único requisito es que la historia transcurra en algún punto de nuestra entrañable geografía barrial.

De querusa

¿Si lo vi? Claro que lo vi…

Mirá pibe, yo sé que para vos

todo es ahora, cazas tu celular

y chau el mundo…

Bajá a la tierra pibe… oí…

Lo tenían rodeado,

como a un potro en la palma de la mano.

Él sentía, bajo sus plantas, la tierra

raíces… lo mismo que en Fiorito…

Lo tenían rodeado cuando el Burru

le pasó la estrella,

se enderezó entre “lores”

atando a la memoria la alpargata,

recordé a los pibes que en Malvinas

dejaron su ilusión y sus mañanas…

Pisó la estrella, dio un paso atrás,

frenó el impulso, caracoleó, hizo una comba,

dio un paso a contradanza –la tierra lo empujaba-

levantó vuelo… y sin pensarlo más

sobre su izquierda arrancó el rodeo…

a la esperanza.

Dos pasos después, a tranco largo

apuntó al sur, que es tierra de mañanas.

Quetzales y Chingolos lo escoltaban.

Con la estrella atada a su alpargata,

amagó de derecha y fue a la izquierda,

dejó unos atrás, dos lo esperaban…

atrás de él ya huele a tierra arada.

Entre la gente el bardo se esforzaba

“¡Ta, ta, ta, tá… genio, genio…!”.

Su asombro por el vuelo lo hechizaba.

Las palabras faltaban… no alcanzaban.

Del río Bravo al Sur

millones de pájaros volaban…

cantando…

La mano de Dios ya no era nada

para el mundo pobre, que el vuelo acompañaba…

Era el Sur descalzo, que en sus pies volaba.

No pudieron pararlo. Ni cerrándole el paso,

ni la última patada.

En el mundo de abajo volcanes estallaban.

La música del bardo no acababa

“¡Ta, ta, ta, tá… genio, genio…!”.

¡Era tierra pibe! ¡Tierra!

Llamalo Dios, o Diez, si vos querés…

pero era Diego… Diego Maradona,

humus… ¡tierra de pueblo, pibe!

Si no me creés, preguntale a Víctor Hugo,

el bardo… ¡él sí estaba!

¡Él vio volar a Diego!

¡“Ta, ta, ta, tá… genio, genio…”, le cantaba!

…de querusa, pibe, ¡de querusa!

Vernal Freitas