
Así lo expresan los resultados de la última encuesta digital de Cosas de Barrio
De acuerdo con la opinión de la gente que durante el último mes participó de la encuesta digital que Cosas de Barrio realizó en su sitio de Internet (www.cosasdebarrioweb.com.ar), el 26 por ciento de los votantes aseguró que el gasto que más le cuesta afrontar es el de la comida y los artículos de higiene; otro 22%, por su parte, señaló al del alquiler o la hipoteca; un 17% le apuntó a los gastos de salud y educación; el 14% mencionó al transporte; otro 12% cliqueó en “vestimenta y calzado”; mientras que apenas el 9% subrayó los gastos de impuestos y servicios (ver gráfico).
En esta nueva edición de la encuesta digital realizada vía Internet por este medio, participaron un total de 1.986 vecinos.
A fines de mayo pasado, la consultora Focus Market midió cómo proyectan su economía los hogares argentinos para los próximos tres meses y qué recortes se ven obligados a aplicar para llegar a fin de mes. Ese relevamiento registró que el 46.8% espera estar peor para entonces, el 46.3% ya resignó gustos o salidas y que el 31.6% no logró cubrir los gastos fijos del mes. En ese marco parecen encastrar los resultados de la última encuesta de Cosas de Barrio, en la que más de uno de cada cuatro votantes aseguró que el gasto que más le cuesta afrontar es el de artículos comestibles y de higiene. Es decir, los mínimos e indispensables para permitir la subsistencia.
Esa situación límite se expresa en el relevamiento realizado recientemente por Consumidores Libres, en el que se determinó que en lo que va del 2026, la canasta básica de alimentos acumula un alza del 17.8%.
Volviendo al presente muestreo de Cosas de Barrio, en segundo lugar, se ubicó el gasto de alquiler o hipoteca, ítem que, de no poder afrontarse, implicaría la pérdida de la vivienda. Como se sabe, actualmente todos los contratos de alquiler celebrados con posterioridad al 30 de diciembre de 2023 prevén actualizaciones periódicas que, por lo general, se ajustan en función del índice de precios al consumidor (IPC). En cualquier caso, el incremento es superior al de los eventuales -y casi inexistentes- ajustes en los salarios. Una ecuación similar se repite en el caso de un propietario, a la hora de tener que afrontar el pago de la cuota de una hipoteca.
En tercer lugar, aparecen los gastos por cobertura de salud y formación educativa. Sin dudas, dos de los rubros que más incrementos han sufrido desde la asunción del gobierno de Javier Milei. En ese contexto, no es casual que, de un tiempo a estar parte, varias personas se hayan visto en la obligación de tener que abandonar la prepaga y debieran optar por atenderse en el servicio de salud pública, que hoy está atendiendo un caudal inconmensurable de pacientes, y con un presupuesto más que acotado. Una lógica similar se replica en el ámbito educativo, en el que varias familias dejaron de mandar a sus hijos a establecimientos privados para volcarse a la -tantas veces bastardeada y desfinanciada- educación pública.
En cuarto lugar, con un 14% de la torta, se ubican los gastos de transporte; ya sea que surjan del uso de las distintas variantes de transporte público o del pago de combustible, en el caso de aquellos que cuentan con movilidad propia. Como sea, este es otro de los rubros que viene sufriendo aumentos constantes en los últimos meses, producto de la suba del combustible y del consiguiente ajuste -semanal- de las tarifas.
Ya sobre el final aparecen luego el gasto por vestimenta y calzado, que tras la apertura indiscriminada de las importaciones -que impactó de lleno en la industria textil y del calzado- han mostrado una merma en la aceleración de los precios; y por último los gastos de impuestos y servicios que, en muchos casos, ya forman parte de la deuda de muchas familias que han debido optar por adherirse a un plan de pagos, con la consiguiente carga de intereses.
En síntesis, el muestreo pone sobre la mesa una realidad que duele y que afecta de manera directa a una importante cantidad de la población.

