
Jorge Macri confirmó que el circuito Oscar y Juan Gálvez será adaptado para cumplir con los estándares internacionales de la máxima categoría del automovilismo. La obra ya registra un 60% de avance y también permitirá recibir al MotoGP desde el próximo año.
La Ciudad de Buenos Aires dio un paso decisivo en uno de los proyectos de infraestructura deportiva más ambiciosos de las últimas décadas. El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, confirmó que las obras de remodelación del Autódromo Oscar y Juan Gálvez fueron redefinidas para que el circuito pueda cumplir con los requisitos técnicos exigidos por la Fórmula 1, alimentando así la expectativa por el regreso de la máxima categoría del automovilismo mundial al país luego de 28 años.
Durante una recorrida por el predio ubicado en Villa Riachuelo, el mandatario supervisó el estado de los trabajos, que ya alcanzan un 60% de ejecución, y aseguró que el objetivo ya no es solamente recibir al MotoGP a partir del próximo año, sino también dejar preparado un escenario capaz de albergar nuevamente un Gran Premio de Fórmula 1.
“Tomamos la decisión de avanzar con las obras que requiere la Fórmula 1. Eso implica la construcción de un túnel de acceso, una horquilla más extensa y un rediseño de parte del trazado”, explicó Jorge Macri durante la visita, en la que estuvo acompañado por el secretario de Deportes, Fabián “Chino” Turnes, y el presidente de Autopistas Urbanas S.A. (AUSA), Juan Pablo Fasanella.
La transformación del histórico circuito porteño representa mucho más que una modernización de su infraestructura. Se trata de una renovación integral pensada para adecuar el autódromo a los estándares establecidos por la Federación Internacional del Automóvil (FIA) y la Federación Internacional de Motociclismo (FIM), organismos que regulan las principales competencias del deporte motor a nivel mundial.
Uno de los cambios más importantes del proyecto es la modificación del diseño original previsto cuando comenzaron las obras, en enero de este año. Inicialmente, el nuevo trazado estaba orientado exclusivamente a recibir competencias de MotoGP, pero el avance de las gestiones vinculadas con la Fórmula 1 motivó una reformulación del circuito.
La principal novedad consiste en la prolongación de la pista sobre el espacio que actualmente ocupa el kartódromo, cuya estructura ya comenzó a ser desmontada para ser posteriormente reubicada dentro del predio. Esa modificación permitirá extender la recta opuesta, incorporar una nueva horquilla y mejorar el desarrollo técnico del circuito, aspectos considerados fundamentales para cumplir con las exigencias de la máxima categoría del automovilismo.
En paralelo, continúan los trabajos de construcción del nuevo túnel logístico que atravesará el circuito a la altura de la curva 1. Esa infraestructura facilitará el ingreso de camiones, equipos técnicos y servicios al sector de paddock sin interferir con la actividad en pista, una condición indispensable para competencias internacionales de gran magnitud.
Además, ya comenzaron a instalarse los tradicionales pianos de hormigón que delimitan los bordes del trazado y que forman parte de los elementos de seguridad obligatorios en este tipo de circuitos. En total, el proyecto contempla la colocación de 4.400 metros de pianos, junto con un nuevo pavimento desarrollado especialmente para soportar las altas exigencias mecánicas y de adherencia que demandan tanto las motos como los monoplazas.
Las dimensiones del nuevo circuito también fueron diseñadas pensando en competencias internacionales. El trazado destinado al MotoGP tendrá una extensión de 4,3 kilómetros y contará con 14 curvas, mientras que la versión preparada para la Fórmula 1 alcanzará los 4,87 kilómetros y sumará 15 curvas. En ambos casos, la pista mantendrá un ancho mínimo de 12 metros, ampliándose a 15 metros en la recta principal y a 18 metros en la primera curva para favorecer las maniobras de sobrepaso y mejorar las condiciones de seguridad.
Otro aspecto destacado del proyecto es la ampliación de la capacidad del predio. Una vez finalizadas las obras, el Autódromo Oscar y Juan Gálvez podrá recibir hasta 150.000 espectadores por jornada, posicionándose entre los escenarios deportivos más importantes de América Latina.
Sin embargo, desde el Gobierno porteño remarcan que el objetivo trasciende el automovilismo. Jorge Macri sostuvo que el concepto moderno de un autódromo ya no se limita a las competencias deportivas, sino que debe funcionar como un espacio multipropósito capaz de generar actividad económica durante todo el año.
“Hoy un autódromo es mucho más que un circuito de carreras. Es un lugar para eventos deportivos, espectáculos musicales, congresos y actividades recreativas. Queremos que esta infraestructura tenga un uso permanente y se convierta en un motor para el turismo y el desarrollo económico”, señaló el jefe de Gobierno.
En ese sentido, adelantó que incluso ya se analiza la posibilidad de organizar pruebas atléticas y otros eventos masivos aprovechando las nuevas instalaciones, siguiendo el modelo de grandes circuitos internacionales que permanecen activos durante todo el año.
La ejecución de las obras está a cargo de AUSA, mientras que el diseño del nuevo circuito fue desarrollado junto con la firma Tilke Engineers & Architects, el estudio fundado por el ingeniero alemán Hermann Tilke, reconocido mundialmente por proyectar y modernizar varios de los principales autódromos utilizados actualmente por la Fórmula 1.
Desde la Secretaría de Deportes destacaron que la remodelación busca consolidar a Buenos Aires como sede de grandes competencias internacionales y recuperar el protagonismo histórico que la ciudad tuvo durante décadas dentro del calendario mundial del automovilismo.
El secretario Fabián “Chino” Turnes afirmó que la inversión permitirá contar con un autódromo moderno, seguro y competitivo, preparado para recibir eventos de primer nivel y fortalecer la actividad deportiva y turística de la Ciudad. Según explicó, el proyecto constituye un paso estratégico para posicionar nuevamente a Buenos Aires en el centro del automovilismo internacional.
Las obras, iniciadas en enero, tienen prevista su finalización antes de fin de año. Mientras tanto, la posibilidad de volver a ver competir a la Fórmula 1 en el tradicional escenario porteño comienza a dejar de ser una simple expresión de deseo para transformarse en un objetivo concreto. De concretarse ese regreso, el Autódromo Oscar y Juan Gálvez volvería a ocupar un lugar de privilegio en el calendario del deporte motor, recuperando una tradición que marcó durante décadas la historia del automovilismo argentino.