
El Departamento de Inclusión del Club Vélez Sarsfield, de cara a una sociedad más justa e igualitaria.
Desde su creación en 2021, el Departamento de Inclusión del club atlético Vélez Sarsfield creció sin pausas hasta convertirse en un espacio de referencia para personas con discapacidad y sus familias. Con una amplia oferta de actividades deportivas y recreativas, el área promueve la autonomía, la participación y el sentido de pertenencia dentro de la institución.
Hablar con Paloma Villagra es encontrarse con una sonrisa permanente. Durante toda la entrevista, su entusiasmo por el trabajo que realiza se refleja en cada respuesta. Sonríe al recordar los inicios del Departamento de Inclusión, se emociona al hablar de los chicos que participan de las actividades y transmite un orgullo genuino por formar parte de un proyecto que, según cuenta, transformó la vida de muchas familias dentro del club.
Profesora de Iniciación Deportiva, Básquet y Juegos y Habilidades (JA), Paloma integra el equipo desde hace aproximadamente un año y medio. Comenzó como pasante mientras cursaba el profesorado de Educación Física y, una vez recibida, decidió continuar formando parte de un espacio que hoy considera mucho más que un trabajo. Durante la charla con Cosas de Barrio, repasó los inicios del Departamento de Inclusión, su crecimiento dentro de Vélez y las historias que la llenan de orgullo en cada jornada de trabajo. Además, dejó en claro el cariño que siente por cada uno de los chicos y el compromiso que comparte con el resto de los profesores para construir una inclusión real.
El Departamento de Inclusión nació en 2021 por iniciativa de la coordinadora Geraldine Calvimonte. La propuesta surgió al detectar que muchos chicos con discapacidad circulaban por distintas actividades del club, pero les costaba encontrar un espacio donde permanecer y desarrollarse a largo plazo. “Veíamos muchos chicos con discapacidad que no tenían ese lugar o que participaban durante un tiempo y después dejaban. Así nació Fútbol Inclusivo, que fue nuestra primera actividad”, recordó Paloma.
Los comienzos fueron duros. Apenas un grupo reducido de chicos y un profesor que acompañaba las actividades. Sin embargo, el proyecto fue creciendo hasta transformarse en uno de los espacios más importantes y valorados dentro de la institución.
Lo que empezó con menos de diez chicos hoy cuenta con una amplia variedad de propuestas. Entre ellas, fútbol, básquet, atletismo, natación, tenis de mesa, boccia, jazz, iniciación deportiva, musculación y otras disciplinas que permiten que cada participante encuentre el lugar donde se sienta más cómodo. La diversidad de actividades es uno de los pilares del departamento. La posibilidad de elegir entre distintas disciplinas deportivas y recreativas permite que cada persona encuentre un espacio acorde a sus intereses, necesidades y objetivos. Desde quienes dan sus primeros pasos en el deporte hasta aquellos que compiten a nivel nacional, todos encuentran una oportunidad para desarrollarse dentro del club.
Actualmente, el Departamento recibe socios desde los 3 años en adelante y trabaja con distintas discapacidades motoras, intelectuales y sensoriales. Antes de incorporarse, cada participante atraviesa una instancia de admisión en la que se evalúan sus necesidades y el acompañamiento que pueda requerir para garantizar una experiencia óptima dentro de la actividad elegida. En ese proceso, uno de los aspectos más importantes es comprender que el objetivo principal no es solamente la práctica deportiva.
—¿Cuál es el principal objetivo del Departamento de Inclusión?
—Nuestras actividades no son terapéuticas. Buscamos un espacio social, de encuentro y de autonomía. Queremos que cada chico forme parte de su club.
Para Villagra, esa frase resume el espíritu de un proyecto que busca que el deporte sea una herramienta de inclusión, pero también de pertenencia. El objetivo no es solamente enseñar una disciplina, sino generar experiencias compartidas, amistades, vínculos y recuerdos que acompañen a cada participante en su crecimiento. “Queremos que tengan un lugar de adaptación, de juego y de encuentro. Que puedan sentirse parte del club como cualquier otro socio”, agregó.
Ese crecimiento también puede medirse en números. Algunos grupos reúnen entre diez y cuarenta participantes, dependiendo la actividad. En Iniciación Deportiva, una de las propuestas con mayor convocatoria, asisten actualmente 34 chicos.
Para garantizar una mejor experiencia, los grupos suelen organizarse según las edades, los niveles de autonomía y las características particulares de cada participante. Cuando alguna situación lo requiere, las familias pueden contar con acompañantes deportivos que colaboran para que los chicos participen activamente de las actividades. “Siempre buscamos que el chico haga la actividad y participe igual que todos. No se trata solamente de estar presente, sino de formar parte de manera real”, explicó.
Detrás de cada propuesta existe un equipo docente formado por profesores de Educación Física con capacitaciones específicas y una fuerte vocación por el trabajo inclusivo. Sin embargo, Villagra considera que el aspecto más importante no se aprende únicamente en los cursos o las aulas. “Las personas con discapacidad son iguales que cualquiera de nosotros. No se trata de cambiar el deporte para ellos, sino de buscar las adaptaciones necesarias para que puedan participar de manera igualitaria”, sostuvo.
Mientras habla, resulta evidente que no se trata solamente de un trabajo. Hay convicción, compromiso y un profundo cariño por cada uno de los chicos que forman parte del Departamento. Su sonrisa aparece cada vez que menciona algún logro, alguna actividad o algún recuerdo compartido. Habla con orgullo de los avances que observa semana a semana y del crecimiento que tuvo un área que hoy es reconocida dentro y fuera del club.
Quizás por eso uno de los momentos en los que más se entusiasma es cuando habla de las familias. Según cuenta, algunas llegan al club después de atravesar experiencias difíciles, enfrentándose a rechazos o limitaciones en otros espacios. “Muchas veces vienen agradecidas porque en otros lugares recibieron un ‘no podemos’ o encontraron cupos limitados. Acá siempre intentamos que se sientan bienvenidos”, expresó.
Con el paso del tiempo, esos vínculos terminan transformándose en algo más grande. “Las familias ya no son solamente la mamá o el papá de un chico que participa de una actividad. Generan amistades, comparten experiencias y terminan formando una comunidad”, explicó.
Esa sensación de pertenencia también es reconocida por los socios del club. A medida que el Departamento de Inclusión fue creciendo, su presencia se volvió cada vez más visible en distintos espacios de Vélez. “Los socios nos ven, se acercan y nos felicitan. Siempre tratamos de visibilizar la discapacidad a través del deporte”, señaló.
La inclusión también se vive durante el verano. El Departamento desarrolla colonias inclusivas dentro del club, donde los participantes disfrutan de actividades recreativas, deportivas y acuáticas acompañados por el mismo equipo de profesores que trabaja durante el año. Allí, además de jugar y divertirse, continúan fortaleciendo vínculos y desarrollando su autonomía en un entorno seguro y amigable.
Uno de los aspectos que más orgullo genera es comprobar que el trabajo diario también permite abrir puertas al deporte competitivo. La disciplina boccia, destinada a personas con discapacidad motora, cuenta con deportistas que participan en torneos nacionales, ligas y competencias de alto rendimiento, representando a Vélez en distintos escenarios.
Sin embargo, cuando se le pregunta por las historias más significativas que encontró durante este tiempo, Paloma no menciona medallas ni resultados deportivos. Prefiere hablar de los pequeños logros cotidianos. “La superación está en los microobjetivos”, afirmó. Chicos que antes no querían salir de sus casas y hoy esperan con ansiedad el día de la actividad; jóvenes que tenían dificultades para relacionarse y que ahora construyeron amistades dentro del club; participantes que rechazaban el contacto físico y que actualmente llegan corriendo para abrazar a sus profesores.
“Antes quizás era ‘no me toques, no me toques’. Hoy vienen ellos a buscar el abrazo, a hacerte un chiste o a compartir un momento. Son avances enormes”, contó con emoción.
Para quienes integran el Departamento de Inclusión, esos cambios representan verdaderas victorias. Son logros que muchas veces pasan desapercibidos para quienes observan desde afuera, pero que significan un enorme crecimiento para los chicos y sus familias.
Otra de las propuestas que despierta especial orgullo en Villagra es Juegos y Habilidades (JA), una actividad pensada para fomentar la autonomía a través de situaciones cotidianas.
Allí trabajan desde cuestiones básicas como poner la mesa o preparar una mochila, hasta aprender a manejar dinero, realizar compras en un supermercado, cruzar la calle de manera segura o desenvolverse con mayor independencia en la vida diaria. “Son cosas sencillas para muchos de nosotros, pero para ellos representan desafíos importantes. Buscamos enseñar todo eso a través del juego y de experiencias reales”, explicó.
Además de las actividades deportivas y recreativas, el Departamento acompaña a las familias que atraviesan dificultades económicas a través de becas sociales, deportivas o completas, con el objetivo de garantizar que ningún chico tenga que abandonar el espacio por falta de dinero. “Lo fundamental es que ellos sigan asistiendo al club y no pierdan su espacio de participación”, destacó.
La frase aparece varias veces durante la conversación, como una especie de principio que guía cada decisión del equipo. Porque detrás de cada actividad, cada entrenamiento y cada encuentro existe una convicción compartida: que nadie quede afuera.
Cuando la entrevista llega a su fin, Paloma sigue sonriendo. Habla de los chicos con orgullo, de las familias con cariño y de Vélez con un fuerte sentimiento de pertenencia. Su entusiasmo es el reflejo de un Departamento que creció gracias al esfuerzo de profesores, coordinadores, familias y deportistas que creen en una inclusión verdadera.
Quizás ahí esté la explicación del crecimiento que tuvo el área en tan pocos años. Detrás de cada actividad, cada entrenamiento y cada encuentro hay personas convencidas de que el deporte puede abrir puertas, derribar barreras y generar oportunidades. Y en Vélez, ese trabajo cotidiano tiene un objetivo claro: que cada chico encuentre un lugar donde sentirse querido, acompañado y, sobre todo, parte de su club.
Federica Feifer

