Tras unos meses de itinerancia, Hernán «Cucuza» Castiello concreta su esperado regreso al Bar El Faro este viernes a las 21.30. Acompañado por el Trío Inestable y con una agenda abierta a las sorpresas de la madrugada, el cantor promete una velada a puro tango en el corazón de su geografía afectiva.
Redacción ParqueChasweb
«No vuelvo con la frente marchita para nada, pero sí con alegría, con ansias, con muchas ganas. Es como volver a ver a un amigo que no ves por un par de meses. Como ya escribí, el «itinerante» dejó todas cosas buenas, muy buenas, pero el barrio es «el» barrio, el bar es «el» bar. Es cierto que siempre digo que los lugares son la gente que los habita, y la gente que habita «El Faro» —quienes vienen desde hace ya casi diecinueve años, en agosto— hacen el lugar, terminan de construirlo y le dan belleza y bonomía al ya bueno, lindo y querido bar de 1931. ¡El tango vuelve al barrio! Se baja del «bondi» en Constituyentes y Pampa —nada de Avenida de los Constituyentes 4099 y La Pampa— y vuelve a ese «triángulo-ochava» que le pertenece a Parque Chas, y también le pertenece a «Villa Urquichasdón», y también a «Urchasdonía» —región y festival de tango que este año cumple diez, dicho sea de paso—. ¡Es todo lo mismo! Vuelve donde empezó el asunto, como debe ser», señala en sus redes «Cucuza».
Este viernes 19 de junio a las 21.30 horas, una vez más, el tango vuelve al barrio. La velada contará con la voz del cantor Cucuza Castiello junto al magnífico Trío Inestable, integrado por Mateo, Gallardo y Perrone. En cuanto a los invitados, el artista adelantó que habrá que ver qué sucede durante la noche, ya que llega con muchas ganas de cantar.
Hay esquinas que guardan la mística de toda una ciudad. La intersección de La Pampa y de los Constituyentes es una de ellas. En ese vértice exacto, donde las fronteras de los barrios se vuelven difusas, en agosto de 2007 Hernán «Cucuza» Castiello decidió, tal como reza su propio lema, «respetuosamente, pero sin pedir permiso», sembrar una semilla que brotaría con la fuerza de los mitos populares: nacía el ciclo «El Tango Vuelve al Barrio» en el emblemático Bar El Faro.
Aquel nacimiento no fue un hecho aislado, sino el resultado de un entramado de voluntades vecinales. El Faro, que ya cobijaba las charlas y los silencios de Parque Chas, alcanzó su reconocimiento oficial como Café Notable gracias a la incansable gestión del recordado milonguero Julio Dupláa. En ese escenario de mesas de madera y recuerdos colgados en las paredes, el ciclo tanguero se convirtió, en muy poco tiempo, en un verdadero fenómeno de concurrencia. Semana a semana, el público comenzó a desbordar la ochava para presenciar el desfile de las figuras más importantes del tango actual. La trascendencia de esas noches de bohemia y recalada fue de tal magnitud que, en el año 2010, aquellas interpretaciones quedaron inmortalizadas en el disco «El Tango Vuelve al Barrio», un registro grabado rigurosamente en vivo en el calor de esa esquina mítica.
Los comienzos, sin embargo, tuvieron la intimidad y la sencillez de los grandes proyectos que nacen desde abajo. Aquel primer ciclo llevó por título «Luis Cardei», un homenaje necesario y sentido a ese otro gran cantor fundamental del vecino barrio de Villa Urquiza. Las primeras veladas habitan nítidas en la memoria de su creador. «Éramos unos pocos; Gastón Varela hacía algunos relatos, Carlos Varela y yo cantábamos, y Moscato Luna nos acompañó en la guitarra», recuerda hoy Castiello con la emoción de quien rememora los tiempos en que se encendían los primeros faroles del asunto.
Con los años, el latido cultural de esa esquina demostró que la identidad del tango no entiende de límites catastrales. Fue así como en el año 2017 la propuesta se expandió para dar nacimiento al Festival de Tango Independiente «Urchasdonía». La premisa fundamental del encuentro partió de una certeza compartida por los vecinos: más allá de las divisiones geográficas, a los barrios de Villa Urquiza, Parque Chas, Villa Pueyrredón y Agronomía los une una misma matriz identitaria, un mismo sentir porteño y una misma forma de respirar el tango.
El Bar El Faro se erige como mucho más que un simple despacho de bebidas. El tradicional reducto ha consolidado un presente de notable vitalidad cultural, impulsado por el ciclo «El tango vuelve al barrio».
El suceso de las veladas tangueras excede los límites del escenario convencional. Al finalizar cada espectáculo, la jornada da paso a un auténtico «tercer tiempo»: la famosa recalada, una instancia informal y sumamente íntima donde el público abandona la distancia del espectador para conversar, compartir mesas y cantar de manera espontánea en un clima de profunda cercanía vecinal. Al amparo de este fenómeno de concurrencia y valor social, un grupo de referentes locales —entre quienes se destacó el recordado milonguero y gestor cultural Julio Dupláa— impulsó la postulación del establecimiento para ser incorporado al catálogo patrimonial porteño, una distinción que se materializó formalmente hace un año y medio al ser declarado Café Notable de la Ciudad de Buenos Aires.
De acuerdo con lo establecido por la Ley N° 35/98 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la condición de «notable» se reserva de manera estricta para aquellos cafés, bares, billares o confiterías que se encuentren directamente relacionados con hechos sociales y culturales de significación histórica. Para alcanzar dicho estatus, los inmuebles deben poseer una antigüedad considerable, un diseño arquitectónico singular o una relevancia local que les otorgue un valor propio e insustituible.
La historia oral de la mítica ochava atesora noches de antología protagonizadas por grandes leyendas de la música nacional, registrándose el paso de figuras de la talla de Alberto Podestá y el Chino Laborde. Sin embargo, los habitués del lugar coinciden en que las presentaciones de Rubén Juárez quedaron grabadas como acontecimientos fuera de serie. En una oportunidad memorable, el genial bandoneonista y cantor inició su presentación a las doce y media de la noche y, tras despedirse formalmente del público, se trasladó hacia el sur de la ciudad para cumplir con su compromiso en el Centro Cultural Torquato Tasso, ubicado frente al Parque Lezama, en el barrio de San Telmo, a una distancia de aproximadamente 150 cuadras del reducto de Parque Chas. La verdadera sorpresa para los parroquianos aconteció a las tres y media de la madrugada, cuando Juárez reapareció imprevistamente por la puerta del bar argumentando que había decidido regresar porque el calor humano y el ambiente que se vivía en esa esquina eran sencillamente irrepetibles. Aquella velada se prolongó de forma ininterrumpida hasta las diez de la mañana.
La ornamentación y los objetos que visten el salón merecen un análisis detallado, configurando una suerte de museo popular alimentado por el afecto de su clientela. En los estantes superiores destaca una singular colección de faros en miniatura que los propios concurrentes le han ido obsequiando al propietario del bar. La colección ha adquirido dimensiones internacionales, incluyendo piezas provenientes de ciudades globales como Nueva York y destinos regionales como Brasil.

Entre las reliquias más llamativas aportadas por los vecinos se encuentra también una antigua botella de vino Carlón, idéntica a la que inmortalizó el compositor Roberto Medina en los versos del tango «Pucherito de gallina», cuya interpretación más recordada pertenece a Edmundo Rivero. El resto de los muros funciona como un altar del imaginario rioplatense, donde cuelgan retratos de viejas glorias del deporte y personalidades fundamentales de la cultura popular argentina como Carlos Gardel, Sandro, Alberto Olmedo, Minguito y Carlos Monzón.
Finalmente, una de las mayores curiosidades del emblemático reducto reside en su particular implantación geográfica. El bar se localiza en una verdadera encrucijada territorial, una cuádruple frontera urbana donde convergen y confunden sus límites los barrios de Parque Chas, Villa Urquiza, Villa Pueyrredón y Agronomía (ver nota del Festival de Tango Independiente Urchasdonía). Esta ubicación estratégica convierte a la tradicional ochava en un nexo invisible pero poderoso, un punto de encuentro donde se diluyen las fronteras barriales para celebrar la identidad compartida a través de la liturgia del café y el compás del tango.
Para asistir al encuentro en el Bar El Faro se pueden realizar reservas comunicándose al whatsapp 15-6198-3206.
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