Explorando los vínculos entre arte, ciencia y tecnología

Explorando los vínculos entre arte, ciencia y tecnología

La Fundación Andreani dio inicio a su nueva temporada cultural con una propuesta interdisciplinaria que fusionan arte, ciencia y tecnología en su sede de La Boca, ubicada en Av. Don Pedro de Mendoza 1987, construyendo un espacio que apuesta por experiencias artísticas que exceden a las categorías tradicionales. 

La propuesta, según los organizadores, invita a pensar las nuevas formas de relación entre lo humano, lo no humano y lo artificial, dentro de una realidad social que se caracteriza por el agotamiento ambiental y las transformaciones tecnológicas aceleradas. En este sentido, han recurrido a la noción de posthumanismo, como una corriente de pensamiento que cuestiona el lugar central del ser humano en la cultura occidental, y en su lugar propone una mirada que considera a los animales, los ecosistemas, las máquinas y las inteligencias artificiales, como parte de una red de relaciones interdependientes. Las obras seleccionadas abordan estos temas desde el arte plástico. 

Guto Nóbrega, artista e investigador brasileño, expone tres instalaciones que combinan robótica, botánica y elementos electrónicos. En “Cuenca”, obra concebida especialmente para esta exhibición, elabora la información ambiental de la cuenca Matanza-Riachuelo, logrando así, a partir de los datos históricos, climáticos y químicos de la zona, una intervención artística en la sala. El resultado es una exposición inmersiva que manifiesta la memoria ecológica de un espacio abatido por la contaminación, proponiendo una reflexión sobre los vínculos entre cuerpo, ambiente y tecnología. Así, la muestra de Guto Nóbrega, curada por Nara Cristina Santos, destaca por su exploración de la tecnología, la robótica y la botánica. El público podrá interactuar con tres instalaciones: “Respiración” (2008), “Encantamiento para la 4a Dimensión” (2021) y “Cuenca” (2025). 

Por otra parte, Natalia Forcada presenta “Fantasmática” y propone repensar los vínculos interespecie a través de una experiencia sensorial que involucra tacto, olfato, vista y escucha, cuestionando la idea de dicotomía entre naturaleza y cultura, y tratando de evocar una sensibilidad que abra nuevas posibilidades de escucha y cuidado. Inspirada por textos del dramaturgo Santiago Loza, la exposición se plantea como un ritual íntimo donde los fantasmas del presente —políticos, ecológicos y afectivos— se hacen presentes en los pliegues del espacio. 

En la sala principal se exhibe el ciclo Desafíos V, donde bajo la curaduría de Agustina Rinaldi se presenta El problema de los tres cuerpos, un ensamblaje de instalaciones de Ángel Salazar, Julieta Tarraubella y Lena Becerra. La propuesta ahonda en la idea de que la realidad es un continuo devenir, movilizada por la potencialidad del “alboroto cósmico”, un enigma aún para la ciencia. La curadora plantea que la sala se convierte en un espacio donde las obras, en constante transformación, erosionan las fronteras entre lo humano y lo no humano, y reivindican la agencia de las fuerzas materiales como categoría constitutiva de todos los actantes. 

Las exposiciones pueden visitarse de miércoles a domingos, de 12 a 19 horas, con entrada libre y gratuita. 

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