Liniers: vecinos contra la intrusión

Liniers: vecinos contra la intrusión

Un grupo de vecinos de las Mil Casitas de Liniers logró evitar -en reiteradas ocasiones- que una casa deshabitada de Humaitá y el pasaje El Mirasol fuera intrusada. Además de ocuparse de solventar el costo de tapiar puertas y ventanas, debieron intervenir hace unos días cuando dos desconocidos intentaron ingresar tras realizar un boquete en la puerta de entrada de la vivienda. “Solicitamos la inmediata intervención del Gobierno porteño”, reclaman.

“Estamos muy preocupados con esta situación y no vemos que ni la Comuna 9 ni el Gobierno de la Ciudad atiendan nuestros reclamos”, coinciden en afirmar los vecinos de Humaitá y Carhué, en el corazón de Las Mil Casitas de Liniers.

El conflicto se inició luego del fallecimiento de ambos herederos de la familia residente en Humaitá 7016, esquina pasaje El Mirasol. Desde entonces “todos los vecinos colindantes, frentistas y de cercanía nos hemos ocupado de evitar que la casa fuera intrusada por distintas personas, procedentes de diversos lugares de esta ciudad, contando siempre con la presencia de efectivos de la Comisaría Vecinal 9A”, explica la vecina Delia Carro. Inicialmente, el caso recayó en un Jugado Civil que se ocupó del juicio sucesorio a favor de una heredera residente en Europa.

Poco después, y ante las constantes amenazas de intrusión, algunos vecinos -contando con la correspondiente autorización judicial- se hicieron cargo del costo de tapiar y sellar las diversas puertas y ventanas de la vivienda. “Pagamos los materiales y la mano de obra de nuestros bolsillos”, subrayan. Sin embargo, los intentos de intrusión no cesaron.

El último ocurrió hace apenas unos días. Se inició al alba con una perforación en la vereda para que el ruido disimulara otra perforación, en paralelo, de un boquete en la puerta principal. Una vez más, entonces, vecinos madrugadores lo impidieron solicitando la inmediata presencia policial. Como corolario de ese hecho, la vereda quedó rota y obstruida con un cajón para los escombros “en el que personas desconocidas vacían deshechos en forma reiterada, como así también bolsas de residuos que luego los vecinos nos ocupamos de llevar al contenedor”, enfatizan.

Pero eso no es todo. En paralelo, los vecinos han evitado también el desguace de los dos automóviles ubicados en la cochera de la vivienda. “Por otra parte, hay dos árboles añosos que rodean la casa, que no se podan desde hace muchísimos años, los que, en otoño, cuando deshojan, cubren veredas, techos y tapan desagües, siendo los vecinos quienes barremos las veredas y embolsamos las hojas para que las retire el barrendero”, explican, indignados.

A la fecha, llevan formuladas tres denuncias concretas en la sede de la Comuna 9. La primera de ellas por obstrucción de veredas por elementos fijos y móviles (N°: 00796194/26), otra por reparación de veredas debido a rotura por raíces de árboles (N° 00796236/26) y la última por poda de árboles sobre frente Humaita y lateral sobre pasaje (N°: 00796265/26). “Todas estas acciones las venimos desarrollando un grupo de vecinos solidarios, que desde hace años mantenemos vínculos de respeto mutuo y colaboración, sin inmiscuirnos en nuestras respectivas intimidades. Nos preocupamos por nuestra tranquilidad y el orden vecinal, así como de mantener la belleza de un barrio histórico, tranquilo y residencial como lo es el de Las Mil Casitas”, explican, y luego recalcan “sin embargo, a la fecha, mientras el Gobierno de la Ciudad nos da la espalda, nos sentimos rehenes del trámite sucesorio de un particular”.