
El Museo Histórico de La Boca “Rubén Granara Insúa” cierra 2025 con un facelift impresionante, gracias a una inversión de ocho millones de pesos que devolvió vida a su icónico edificio en Avenida Almirante Brown 1399. La Fundación Museo Histórico de La Boca, con el respaldo del Programa de Mecenazgo Cultural del Ministerio de Cultura de la Ciudad y el generoso aporte de Banco Santander y su fundación, ejecutó obras clave que no solo embellecieron el espacio, sino que preservaron su patrimonio arquitectónico frente al paso del tiempo y los embates urbanos.
Los trabajos arrancaron en los primeros meses del año con la impermeabilización total de la terraza, un reclamo histórico del museo. Equipos especializados retiraron capas obsoletas de pintura asfáltica y membranas en ruinas, reemplazándolas por una moderna membrana líquida que cubrió cada centímetro cuadrado. “Esto eliminó de raíz las filtraciones que amenazaban las salas de exposición y los tesoros históricos”, explicó un portavoz de la Fundación, aliviando un problema que había dañado cielos rasos y paredes durante años.
No pararon ahí: el portón principal, joya de madera tallada en la entrada principal, recibió una restauración integral. Deteriorado por décadas de sol, lluvia y hasta intentos de robo de sus manijas de bronce, el elemento vio cambiadas sus piezas podridas, raspadas las capas de barniz viejo y protegido con pintura especial anticorrosiva. “Es como rescatar un pedazo de la historia boquense; ese portón cuenta la esencia del barrio”, comentó un voluntario que siguió de cerca las labores.
El broche de oro llegó en el Gran Salón de Exposiciones, donde recolocaron un capitel faltante –ese marco elegante de puerta– que había sido sustraído en vandalismos pretéritos, antes de que la Fundación tomara las riendas del predio. Lo trasladaron desde otro sector, completando la abertura con molduras de yeso nuevas, y de paso limpiaron el techo, manchado por goteras de un patio vecino. Estas intervenciones no solo restauran, sino que custodian el legado arquitectónico de La Boca, cuna de inmigrantes y pasión xeneize.
Este esfuerzo, financiado por el mecenazgo que une al sector privado con el bien público, subraya cómo empresas como Banco Santander impulsan la cultura porteña. “Agradecemos infinitamente su compromiso, que hace posible conservar estos espacios para generaciones futuras”, destaco la Fundación en un comunicado. El Programa de Mecenazgo del Gobierno de la Ciudad facilita estas alianzas, multiplicando recursos para el patrimonio barrial en tiempos de presupuestos ajustados.
La Boca, con su vibrante street art y aroma a pizza al horno, celebra estas mejoras que invitan a más visitas. El museo, ahora más seguro y reluciente, espera recibir a turistas y vecinos para recorrer sus salas llenas de relatos sobre el Riachuelo y la identidad argentina. En un año marcado por desafíos culturales, esta renovación es un faro de esperanza para la conservación histórica en el corazón de Buenos Aires.
