
El ULTRA Music Festival celebró el fin de semana su sexta edición en la Argentina y marcó su regreso definitivo a Buenos Aires tras una década de ausencia. El encuentro, que tuvo lugar en el Parque de la Ciudad, en Villa Soldati, convocó a unas 40 mil personas por jornada y desplegó una programación que recorrió más de veinte subgéneros de la música electrónica, consolidando al evento como uno de los más convocantes del calendario cultural porteño.
Fundado en 1999 en Miami Beach, el festival se convirtió en una referencia global dentro del circuito electrónico. En Buenos Aires se había realizado entre 2012 y 2015, hasta su interrupción tras la tragedia de Time Warp. Su retorno en 2025 no solo implicó la reactivación de una marca internacional, sino también la confirmación del lugar que ocupa hoy la música electrónica en la escena cultural local.
La propuesta artística combinó figuras internacionales, referentes del ámbito underground y una nutrida presencia de DJs y productores argentinos. Durante dos jornadas, el predio de Villa Soldati se transformó en un mapa sonoro que abarcó desde el house y el techno en sus vertientes más clásicas hasta corrientes más experimentales y de alto voltaje rítmico.
El festival se estructuró en cuatro escenarios principales, cada uno con identidad propia. El Main Stage concentró las presentaciones más convocantes, con un despliegue de pantallas LED de gran escala y una puesta audiovisual sincronizada con cada set. El espacio Resistance ofreció una curaduría orientada al house y al techno de corte más refinado, mientras que Resistance 2 profundizó en sonidos más intensos y acelerados. Por su parte, el Ultra Park Stage funcionó como plataforma para propuestas indie electrónicas y búsquedas sonoras menos convencionales.
El regreso de ULTRA se inscribe en un fenómeno más amplio: la consolidación de la música electrónica como parte central de la cultura contemporánea. Lo que en los años noventa surgía en circuitos alternativos hoy convoca multitudes y define el formato de los grandes festivales internacionales, con producciones que integran tecnología, diseño escénico y experiencias inmersivas.
Con esta edición, Buenos Aires volvió a integrarse al calendario global de eventos electrónicos de gran escala, reafirmando su posición como plaza estratégica dentro del mapa cultural de la región.
