La AGCBA detecta irregularidades y sobrecostos en las obras de la Línea D

La AGCBA detecta irregularidades y sobrecostos en las obras de la Línea D

 

 

 

La Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires presentó recientemente un informe detallado sobre la gestión de las obras de modernización y puesta en valor de la Línea de subterráneos que hace el recorrido Catedral-Av.Congreso.

 

En este documento, correspondiente al ejercicio 2024, el organismo de control advierte sobre una serie de irregularidades que afectan tanto a la economía de la Ciudad como a la calidad del servicio que reciben los usuarios diariamente.

Uno de los hallazgos más impactantes del informe es el notable aumento en los costos de las obras, registrándose un incremento del 48% respecto al presupuesto que se había planificado originalmente. Este desvío financiero se suma a la detección de condiciones de seguridad deficientes en estaciones que fueron intervenidas recientemente, lo que genera una preocupación directa sobre el estado actual de las instalaciones renovadas.

El análisis de la AGCBA pone la lupa sobre el rol de Subterráneos de Buenos Aires S.E. (SBASE), señalando que existió un control e inspección débil por parte de esta empresa estatal durante los procesos de obra. El foco de la auditoría estuvo centrado especialmente en dos grandes proyectos: la modernización del sistema de señalamiento, conocido como CBTC, y los trabajos de puesta en valor realizados en las estaciones Palermo y Scalabrini Ortiz [1, 2].

Este relevamiento no es un hecho aislado, sino que forma parte de la agenda de trabajo de la AGCBA para este 2026, la cual está fuertemente orientada a fiscalizar los servicios licitados y la ejecución de la obra pública en todo el territorio porteño. Con estos informes, se busca transparentar el uso de los recursos públicos y garantizar que las mejoras en el transporte se realicen bajo los más altos estándares de seguridad y eficiencia [1, 2].

Desde su creación formal a finales de la década de los noventa, la Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires  se ha consolidado como el organismo fundamental para garantizar que el dinero de los ciudadanos se utilice de manera correcta y transparente. Este ente nació bajo el amparo de la Constitución de la Ciudad y la Ley 70, con el objetivo de vigilar de cerca tanto a la administración central como a las empresas y sociedades donde el Estado local tiene participación.

La historia de esta institución marcó un hito el 21 de abril de 1999, cuando se realizó la primera reunión de su Colegio de Auditores. Aquel encuentro fundacional, liderado en su momento por el Dr. Vicente Brusca junto a otros seis profesionales, no solo dio inicio a las tareas operativas del organismo, sino que también inspiró la creación del “Día del Trabajador del Control”, una fecha reconocida oficialmente por la Legislatura en 2016 para honrar la labor de quienes supervisan el gasto público.

En cuanto a su funcionamiento, la Auditoría se destaca por su independencia. Aunque asiste a la Legislatura porteña, posee autonomía financiera y funcional, lo que le permite organizar sus propias tareas sin presiones externas. Su estructura es democrática y representativa: el Colegio de Auditores está compuesto por siete miembros elegidos por los legisladores, asegurando que las distintas fuerzas políticas tengan voz en el control. Un detalle clave del sistema republicano es que la presidencia del organismo siempre recae en un representante del partido opositor con mayor peso en la Legislatura, lo que refuerza la transparencia de su gestión.

Las responsabilidades de la AGCBA son amplias y vitales para el día a día de la Ciudad. Su misión principal consiste en realizar un control posterior de las acciones estatales para verificar que se cumplan los objetivos de eficiencia y legalidad. Entre sus tareas más importantes se encuentra la elaboración de un Plan de Auditoría Anual, el seguimiento detallado de la deuda pública y la revisión de los estados contables de todos los entes que administran fondos públicos, incluyendo concesiones y partidos políticos.

A través de sus informes y dictámenes, la Auditoría busca no solo señalar errores, sino promover una cultura de rendición de cuentas. Su visión a largo plazo apunta a fortalecer las instituciones y mejorar la calidad de la gestión pública, asegurando que cada recurso invertido se traduzca en un beneficio real para la sociedad. En definitiva, la AGCBA actúa como un puente de confianza entre el Estado y los vecinos, velando por la integridad del patrimonio de todos los porteños.