
El panorama del sector minorista en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires muestra signos de reconfiguración y tensión comercial. Según el último relevamiento de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC) correspondiente al bimestre mayo-junio de 2026, la cantidad de locales vacíos (en alquiler, venta o cerrados) en las principales arterias porteñas ascendió a 291. Esta cifra consolidada equivale a una suba del 22,3% interanual frente a los 238 locales registrados a mediados de 2025, y a un incremento del 5,1% respecto al bimestre previo, cuando se contabilizaron 277 unidades.
Al poner la lupa sobre el tradicional barrio de Once (zona comercial de Balvanera), el impacto de estos números no es uniforme. Las tres avenidas clave que estructuran comercialmente la zona muestran trayectorias marcadamente dispares, donde la profunda crisis de unas contrasta con la sorprendente recuperación de otra.
Avenida Rivadavia: El incremento más agudo de la Ciudad
La Avenida Rivadavia protagonizó el repunte de desocupación más pronunciado de todo el informe de la CAC. En el tramo analizado, los locales inactivos sufrieron un violento salto bimestral del 66,7%, pasando de 39 locales vacíos en el período marzo-abril a 65 en el bimestre mayo-junio de 2026.
Esta brusca aceleración interrumpió la tendencia de recuperación que venía mostrando la arteria a comienzos de año. En la comparación interanual, la cifra actual de 65 locales supera en un 4,8% a los 62 registrados en el mismo período de 2025. Al ser un eje caracterizado por locales de gran superficie orientados a la indumentaria y el calzado, la combinación de menores niveles de consumo y la indexación de los nuevos contratos de alquiler parece estar forzando un recambio veloz o directamente el cierre definitivo de persianas.
Avenida Pueyrredón: Alerta en el centro de trasbordo
La Avenida Pueyrredón (tramo 0-1200), que funciona como el conector neurálgico del transporte ferroviario y subterráneo en Once, también arrojó números en rojo que confirman su paulatina pérdida de dinamismo. Durante el bimestre mayo-junio de 2026, los locales sin actividad subieron a 15 unidades, lo que representa un incremento del 36,4% en comparación con los 11 locales reportados en la medición previa.
La tendencia negativa también se consolida en la perspectiva a largo plazo, con una suba interanual del 15,4% frente a las 13 persianas bajas que se registraban a mediados de 2025. El comportamiento de esta avenida devela que el constante flujo masivo de pasajeros y peatones ya no es garantía suficiente para resguardar la rentabilidad comercial, especialmente ante la suba de los costos fijos de las locaciones en puntos de alta exposición.
Avenida Corrientes: La resiliencia del sector
La contracara absoluta de este complejo escenario la aporta la Avenida Corrientes (tramo 200-6800), que logró desacoplarse de la tendencia alcista generalizada de la ciudad para posicionarse como un refugio de estabilidad. Durante el bimestre analizado, la emblemática arteria registró 59 locales vacíos, marcando una leve pero sostenida mejoría del -3,3% en comparación con los 61 del período marzo-abril.
La resiliencia de Corrientes es todavía más evidente al analizar el mediano plazo. La avenida exhibe una notable retracción interanual del 19,2% en su desocupación comercial, habiendo recortado sustancialmente los 73 locales vacíos que presentaba en el bimestre mayo-junio de 2025. Los analistas adjudican esta solidez a su perfil marcadamente híbrido y diversificado, donde la oferta textil convive con una robusta propuesta gastronómica, cultural y de librerías que tracciona peatones en horarios extendidos y fines de semana, amortiguando los golpes económicos de manera más eficiente que los corredores netamente mayoristas.
J.C.
Foto: Transporte Nación

