El extenso y fructífero Tránsito de San José

El extenso y fructífero Tránsito de San José

Un recorrido histórico por la emblemática parroquia de Emilio Castro y Martiniano Leguizamón, que lleva casi un siglo uniendo los barrios de Liniers y Mataderos.

Por la Lic. Graciela Godoy de Sadorín (*)

La congregación italiana de Don Guanella -dedicada a asistir y dar amparo a los pobres y vulnerables- llegó a la Argentina en 1925 y se instaló en la ciudad de Tandil, pero monseñor Fortunato Javier Devoto -por entonces Vicario General y Obispo Auxiliar de Buenos Aires- hizo todo lo posible para traerla a la Capital Federal. La oportunidad surgió cuando el Arzobispado porteño recibió un legado de la señora Urbana Sánchez de Santojanni -esposa de Francisco, el benefactor italiano del que hoy lleva su nombre el hospital lindero- consistente en una manzana de tierra comprendida entre las calles Emilio Castro, Martiniano Leguizamón, Ercilla y Murguiondo. Finalmente, a fines de septiembre de 1927, accediendo al pedido de monseñor Devoto, llegaron los padres Francesco Rovida y Umberto De Angeli con el Hermano Silvestro Lombarda. Un año más tarde, el 24 de octubre de 1928 arribaron desde Italia otros tres cohermanos: el Padre Santino Busnelli y los dos estudiantes de teología, Eduardo Maggioni y Evaristo Santinelli, después de repetidas invitaciones por parte de monseñor Devoto, quien de esa manera se convirtió en el fundador de la parroquia Tránsito de San José y también del Instituto anexo, que se destaca entre las calles Murguiondo y Martiniano Leguizamón, sobre la amplia y dinámica avenida Emilio Castro.

Lo primero que hicieron los religiosos italianos fue un galponcito con una capilla donde no tardaron en darles refugio a niños huérfanos, y el 23 de diciembre de ese 1928 fue inaugurada la capilla de chapa y zinc con la bendición de Monseñor Devoto. Poco después, el 1° de enero de 1929 se inauguró el Instituto San José, comenzando a atender a veinte huérfanos internos, y a otros 160 externos. Sin embargo, el sueño del templo seguía latente.

Aquel sueño comenzó a concretarse el 7 de octubre de 1930, gracias a un decreto firmado por Monseñor Santiago Luis Copello, a la sazón Vicario General de Buenos Aires, a través del cual quedaba instituida la parroquia del Tránsito de San José, que por entonces tenía como límites las calles Emilio Castro, Pola, Tellier, Vías del Tren del Ferrocarril Oeste, Irigoyen, Escalada у Emilio Castro, modificados luego por los actuales: Larrazábal, Zelada, Tellier (actual Lisandro de la Torre), Humaitá, Tonelero, Larrazabal. Poco después, por otro decreto de fecha 3 de junio de 1931, fue nombrado el primer cura párroco: el bondadoso Padre Francesco Rovida, quien fue el encargado de poner en marcha la flamante parroquia. En 1933 fue sucedido por el padre Giuseppe Magnani, que estuvo hasta el año 1948 organizando la actividad parroquial y la de asociaciones y congregaciones, tales como Acción Católica con sus cuatro ramas; la Cofradía del Carmen, y el Apostolado de la Oración.

El Padre Magnani fue testigo de la primera visita del Superior General de la Congregación, Don Leonardo Mazzucchi, ocurrida durante la primavera de 1933, quien además de visitar a los cohermanos y observar su campo de trabajo, les trajo su palabra de estímulo paterno. Un año más tarde, el 28 de septiembre de 1934, el Superior General visitó Buenos Aires por segunda vez, para observar las perspectivas de la obra.

Durante sus años como párroco, el Padre Magnani no dejó de soñar con levantar un templo majestuoso dedicado al patriarca San José. Aquel deseo comenzó a cristalizarse cuando el 7 de abril de 1940 se colocó la piedra fundamental, bendecida por el Nuncio Monseñor Fietta, habiéndose encargado el proyecto al arquitecto Alfredo Gentile.

“Entonces comenzaron campañas de recolección de ayuda desde ladrillos a cualquier elemento para la construcción, y las paredes laterales comenzaron a levantarse, luego el frente, con su columnado, atrio, un techo provisorio de chapas de fibrocemento, y todo esto fue inaugurado el 11 de mayo de 1946 por el Cardenal Luis Copello”, recuerda el historiador local Ofelio Vecchio. Sin embargo, al escasear los medios económicos se paralizó la obra, que recién volvió a retomarse en 1957, con la concreción de la torre campanario y la fachada central.

La falta de fondos volvió a impactar en 1960 y la obra se detuvo nuevamente. No obstante, la Sección Primaria del Instituto duplicaba sus secciones y la Secundaria abría sus puertas. Poco después, en las fiestas patronales de 1962, se agregó la estatua de San José sobre el tímpano externo de la fachada; en 1970 se realizaron varias reformas y se continuaron los trabajos, pero recién en 1982, con el apoyo de la Pía Unión de Italia, comenzó la reestructuración definitiva, resaltando la majestuosidad del frente con el campanario y sus hermosas líneas arquitectónicas en estilo neorrománico basilical, bajo la dirección del arquitecto Luis Falduti.

Desde entonces, en su interior se luce el mural que embellece el altar mayor, obra de la artista Liliana Ferrari, y el bajo relieve en travertino del escultor ítalo mataderense Orio Dal Porto, en el frontispicio de la fachada, que representa el tránsito de San José.

Hoy, la parroquia Tránsito de San José es el mayor templo de la Orden Siervos de la Caridad -ligada a la obra de Don Guanella- en la ciudad. También es la Sede Provincial de la Pía Unión.  Su actual cura párroco es el Padre Carlos Vargas Staper, oriundo de Colombia, que lleva varios años al frente de la parroquia. Así, la congregación fundada por San Luis Guanella fue implantando el carisma de la caridad allí donde Liniers se hermana con Mataderos.

(*) La Lic. Godoy de Sadorín es profesional del Conicet, Química (UBA) y Máster Comunicación científica, médica y ambiental (Univ. UPFARMA Barcelona).