La innecesaria necesidad de ganarle al tiempo

La innecesaria necesidad de ganarle al tiempo

La falta de tiempo, la presión constante y la hiperconectividad impactan en la salud mental y física de las personas, generando ansiedad, agotamiento y dificultades para relajarse. En esta nota, una mirada introspectiva que invita a reflexionar y bajar un cambio.

 

Hoy tenemos edificios más altos y autopistas más anchas, pero también temperamentos más cortos y puntos de vista bastante más estrechos ¿Sigo?

Gastamos más, pero disfrutamos menos; tenemos casas más grandes, pero familias más chicas;

tenemos más compromisos, pero menos tiempo; tenemos más conocimientos, pero menos criterio; tenemos más medicinas, pero menos salud; hemos multiplicado nuestras posiciones, pero hemos reducido nuestros valores; hablamos mucho, amamos poco y odiamos demasiado; hemos llegado a la luna y regresado, pero tenemos problemas para cruzar la calle y conocer a nuestro vecino; hemos conquistado el espacio exterior pero no el interior; tenemos mayores ingresos, pero menos moral; vivimos un tiempo de mayor libertad, pero menos alegría; con más comida, pero menos nutrición; días en que llegan dos sueldos a casa, pero aumentan los divorcios; son tiempos de casas más lindas, pero más hogares rotos.

Por todo esto, sería bueno que de hoy en adelante:

No guardes nada para una ocasión especial, porque cada día que vivas es una ocasión especial.

Buscá a Dios, aprende a conocerlo, leé más, sentate en la terraza y admirá la vista sin fijarte en las malas hierbas. Pasá más tiempo con tu familia y con tus amigos, comé tu comida preferida,

visitá los sitios que ames. La vida es una sucesión de momentos para disfrutar, no es sólo para sobrevivir. Usá tus copas de cristal, no guardes tu mejor perfume, úusalo cada vez que te den ganas de hacerlo. Las frases “Uno de estos días, “Algún día”, sacalas de tu vocabulario. Escribí hoy aquella carta que pensaste escribir “uno de estos días”. Decile hoy a tus familiares y amigos, cuanto los querés.

Por eso no retardes nada que agregue risa y alegría a tu vida. Cada día, hora, y minuto son especiales… Y no sabés si pudiera ser el último.

 

Lic. Graciela Godoy de Sadorin

Química (UBA) Conicet. Máster comunicación científica, médica y ambiental UP-FARMA (Barcelona)