Legislatura porteña protege el Autódromo y la Torre Espacial del parque de la Ciudad

Legislatura porteña protege el Autódromo y la Torre Espacial del parque de la Ciudad

La Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires aprobó una norma clave para salvaguardar el legado arquitectónico urbano, sumando unos 4.000 bienes al Catálogo de Protegidos. Esta expansión abarca desde templos históricos hasta estructuras modernas como el arco de entrada al Autódromo Juan y Oscar Gálvez y la imponente Torre Espacial del Parque de la Ciudad, elevando el total a más de 7.000 edificaciones con resguardo legal. El listado, que incluye hospitales centenarios y estaciones de tren, responde a años de presión judicial y vecinal por preservar la memoria porteña.

Entre los destacados figuran la Basílica de San José de Flores, con su fachada neoclásica; el Palacio Libertad, joya del estilo francés académico; el Mercado Spinetto, ícono gastronómico de Mataderos; y el arco modernista del autódromo en Villa Lugano. También entran bajo tutela el Hospital Ricardo Gutiérrez, el Ramos Mejía y el Juan A. Fernández, junto a fachadas residenciales de valor tipológico en barrios como Flores, Balvanera y Villa Soldati. La Torre Espacial, visible desde media Capital, corona la nómina con sus 200 metros de acero y hormigón.

Esta actualización, largamente demorada, obedece a fallos judiciales impulsados por agrupaciones como Basta de Demoler y el Observatorio del Derecho a la Ciudad. En 2009, una ley ordenó relevar parcelas pre-1941, pero el Gobierno porteño postergó el proceso hasta que los tribunales lo obligaron. De 120.000 candidatos iniciales, solo 3.200 se incorporaron previamente vía el Consejo Asesor de Asuntos Patrimoniales (CAAP), órgano mixto con expertos académicos que analiza arquitectura, historia social, inserción urbana y singularidad constructiva.

El protocolo es meticuloso: el CAAP puntúa elementos como diseños irrepetibles o aportes al paisaje barrial, elevando recomendaciones al Ejecutivo para debate legislativo. Diez años de parálisis terminaron con esta sanción, que establece tres grados de amparo: integral (inmutable), estructural (fachada y volumen intactos) y cautelar (solo frente preservado). Polémica surgió por excluir estadios de Boca y River a pedido de los clubes, pese a su peso simbólico.

Voceros oficiales celebran: “Protegemos no solo ladrillos viejos, sino la identidad viva de Buenos Aires, para que las generaciones futuras hereden nuestra diversidad urbana”. Sin embargo, colectivos barriales critican omisiones en zonas de fiebre inmobiliaria. Conciencia Urbana, de la Comuna 11 (Villa del Parque, Devoto, Villa Santa Rita y General Mitre), denuncia que “inversores arrasan sin freno; unas pocas casas salvan el catálogo, pero ya las ofrecen para torres. Esas paredes narran nuestra historia, no las dejemos en el olvido”.

Basta de Demoler va más allá: reclama cupos vecinales en el CAAP para inyectar “perspectiva barrial y democracia real”. “La transparencia y la voz ciudadana deben guiar estas decisiones; cuidar el patrimonio es responsabilidad colectiva”, exigen. En un CABA donde el boom constructor devora fachadas, esta ley frena demoliciones, pero ONGs alertan: sin fiscalización estricta, el catálogo será papel mojado.