La Cruz Roja Argentina, el Gobierno de la Ciudad y diversas organizaciones comunitarias coordinan esfuerzos que van desde la recolección de insumos médicos hasta el acompañamiento emocional y el restablecimiento de comunicaciones para los residentes venezolanos.
A raíz del devastador terremoto registrado recientemente en Venezuela, la Ciudad de Buenos Aires se ha convertido en el epicentro de una activa red de solidaridad para acompañar a la comunidad venezolana residente en el país. Ante la angustia e incertidumbre que genera la falta de noticias sobre los seres queridos en la zona de desastre, diversas instituciones civiles y gubernamentales han dispuesto dispositivos de asistencia urgente, canales de donación y espacios de contención emocional.
En este contexto, la Cruz Roja Argentina expresó de manera oficial su profunda solidaridad con todas las personas afectadas por el siniestro. Como parte de sus acciones de respuesta, la organización ha puesto a disposición su programa de Restablecimiento del Contacto entre Familiares (RCF). Quienes necesiten orientación, asistencia o deseen conocer las opciones de apoyo disponibles para localizar a sus allegados pueden realizar la consulta de manera digital ingresando al apartado específico de su sitio web oficial en cruzroja.org.ar/rcf/.
Como una de las principales acciones territoriales de esta red de asistencia, el próximo domingo 28 de junio se llevará a cabo una jornada especial de acompañamiento en las instalaciones de la Parroquia Nuestra Señora de Caacupé, ubicada en la Avenida Rivadavia 4879. En el horario de 11:00 a 15:00 horas, los equipos técnicos y voluntarios brindarán de forma articulada el servicio de llamadas gratuitas hacia Venezuela para facilitar el contacto directo con familiares. Asimismo, el encuentro contará con un espacio especialmente acondicionado para la escucha activa y el soporte anímico de los asistentes.
Por su parte, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires habilitó múltiples canales oficiales y centros de acopio físicos para canalizar el envío de ayuda humanitaria indispensable. Debido a las complejidades de la logística internacional, el enfoque primordial de las donaciones materiales se ha concentrado de manera exclusiva en medicamentos esenciales e insumos de primeros auxilios que no estén vencidos ni se encuentren en envases de vidrio, tales como paracetamol, ibuprofeno, gasas y guantes de látex.
Para la recepción de estos elementos, se han establecido dos puntos neurálgicos principales: el centro de Recoleta, situado en la Avenida Las Heras 2416 —en las inmediaciones de la Avenida Pueyrredón y la Biblioteca Nacional—, que opera en el horario de 11:00 a 18:00 horas con foco exclusivo en fármacos; y la Casa de Venezuela, ubicada en Combate de los Pozos al 1000, la cual recibe donaciones de 18:00 a 21:00 horas. En paralelo, existen otros puntos de recolección comunitarios cuya vigencia se recomienda verificar previamente, localizados en Amenábar 1024 en el barrio de Colegiales, Libertad 996 en Retiro, Manuel Ugarte 1885 en Belgrano, Rojas 755 en Caballito, además de sedes receptoras en las calles Thames 806 y Malabia 2317 para las zonas de Palermo y Villa Crespo.
Para aquellos ciudadanos que prefieran colaborar de manera económica, una vía que las agencias en el terreno destacan como la más ágil para la adquisición inmediata de suministros, se han habilitado portales de recaudación digital de alcance internacional. Entre las entidades autorizadas se encuentran UNICEF Argentina, a través de su sitio web de emergencias; ACNUR Argentina, cuyas plataformas de ayuda están accesibles de forma directa desde su perfil oficial en redes sociales; y Cáritas Argentina, que recauda fondos específicos que son transferidos directamente a Cáritas Venezuela para su distribución en las comunidades damnificadas.
Finalmente, la estrategia de abordaje integral incluye una red de contención psicológica y espiritual. Organizaciones de la sociedad civil venezolana, en colaboración con las autoridades porteñas, han activado espacios presenciales de asistencia emocional distribuidos estratégicamente en los barrios de Caballito, Palermo y Villa Crespo, buscando ofrecer un entorno seguro frente al impacto psicológico derivado de la catástrofe.
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