El desempleo en la Ciudad trepa al 6,3% y golpea más fuerte a las mujeres y al sur porteño

El desempleo en la Ciudad trepa al 6,3% y golpea más fuerte a las mujeres y al sur porteño

El último informe oficial sobre el mercado de trabajo en la Ciudad de Buenos Aires confirmó que, entre julio y septiembre de 2025, la desocupación alcanzó al 6,3% de la población económicamente activa, lo que equivale a unas 107.000 personas sin empleo. Aunque el porcentaje replica el nivel registrado en el mismo período del año anterior, detrás de esa aparente estabilidad persisten brechas de género y fuertes desigualdades territoriales que afectan sobre todo a las mujeres y a los barrios del sur.​

De acuerdo con los datos del organismo estadístico porteño, el nivel de desocupación en la Ciudad se mantuvo estable en la comparación interanual, pero mostró una caída de 1,4 puntos porcentuales respecto del segundo trimestre del año. Entre abril y junio se contabilizaban 132.000 desocupados, equivalentes al 7,7% de la población activa, de modo que el tercer trimestre exhibe una mejora moderada en términos de cantidad de personas sin trabajo. También se observa un descenso frente a los primeros meses de 2025, lo que sugiere cierta recuperación luego de un arranque de año más complicado.​

Las tasas de actividad y empleo acompañan esa tendencia de leve repunte. La participación en el mercado laboral pasó del 54,2% al 55,0% en un año, mientras que la tasa de empleo subió del 50,8% al 51,6%. Aunque los movimientos son acotados, indican que más personas ingresaron o regresaron al mercado de trabajo y que una parte importante de ellas logró encontrar ocupación, aun en un contexto económico atravesado por la inflación y la caída del poder adquisitivo.​

El informe hace especial hincapié en la desigualdad entre varones y mujeres a la hora de conseguir empleo. La tasa de desocupación femenina se ubica en el 7,4%, frente al 5,2% que registra la masculina, lo que muestra una brecha persistente en el acceso al trabajo. En términos absolutos, el 57,8% de las personas sin empleo en la Ciudad son mujeres, un dato que se conecta con la sobrecarga de tareas de cuidado, las mayores dificultades para insertarse en empleos formales y la concentración en sectores más vulnerables a la inestabilidad.​

Por grupos etarios, las tasas de actividad más bajas se observan en los extremos de la pirámide. Entre los jóvenes de hasta 24 años, solo el 27,4% participa del mercado laboral, mientras que entre los mayores de 65 la proporción desciende al 24,4%. El núcleo más activo se ubica entre los 25 y los 49 años, donde la tasa de actividad trepa al 93,1%, consolidando a ese segmento como el principal sostén del empleo porteño.​

Las diferencias también se expresan con claridad al mirar el mapa porteño. La Zona Sur registra una tasa de desempleo del 7,4%, superior al promedio general de CABA, mientras que las Zonas Norte y Centro exhiben indicadores más favorables tanto en actividad como en empleo. Esto confirma una vez más la brecha histórica entre el sur y el resto de la Ciudad, donde se combinan menor acceso a oportunidades laborales de calidad, mayores niveles de pobreza y un tejido productivo menos diversificado.​

En términos sectoriales, el 73% del empleo se concentra en Servicios, seguido por Comercio con el 14,4% e Industria y construcción con el 12,0%. Esta estructura refleja una economía fuertemente terciarizada, donde los servicios profesionales, financieros, educativos, de salud y gastronómicos ocupan la mayor parte de los puestos de trabajo, mientras las actividades industriales y de obra mantienen un peso relativamente menor pero todavía significativo.​

Más allá de la desocupación abierta, el informe releva la situación de quienes trabajan menos horas de las que desearían o están insertos en empleos precarios. La subocupación horaria alcanza al 8,2% de la población económicamente activa y muestra una caída interanual de 1,9 puntos, lo que indica que una parte de quienes trabajaban pocas horas logró mejorar su situación. Sin embargo, el 56,6% de los subocupados no demanda más horas de trabajo, ya sea por tareas de cuidado, estudios u otros límites que restringen su disponibilidad.​

En cuanto a la calidad del empleo, el 72,6% de los ocupados se desempeña en relación de dependencia, pero dentro de ese grupo el 27,3% no recibe descuentos jubilatorios, lo que significa que carece de aportes y protección plena del sistema de seguridad social. Entre quienes hoy están desocupados, el 92,8% había trabajado en el sector privado y el 58,1% de los asalariados no estaba registrado formalmente, un dato que pone en evidencia el peso de la informalidad y la fragilidad de los vínculos laborales en la Ciudad.​

Estos números muestran que, aun con una desocupación estable y cierto repunte trimestral, el mercado de trabajo porteño sigue marcado por la desigualdad de género, la brecha norte-sur y la persistencia de la precarización. En ese escenario, las políticas públicas que apunten a mejorar la calidad del empleo, reducir la informalidad y ampliar las oportunidades para mujeres y habitantes del sur aparecen como piezas clave para transformar las estadísticas en mejoras reales en la vida cotidiana.​