
El rugido de los motores se mezcló con la ilusión infantil en el Autódromo “Juan y Oscar Gálvez”, donde tres pequeños pilotos de la Asociación de Karting de Tierra del Sudeste (AKTS) tuvieron la oportunidad de vivir una experiencia que difícilmente olvidarán. En plena Ciudad de Buenos Aires, Francisca Darrigrand, Simón Rodríguez y Segundo “Pistolita” Cataldo dejaron por un momento los circuitos de tierra para girar en uno de los templos del automovilismo argentino, escenario de grandes hazañas del deporte motor.
La actividad se realizó un martes a pleno, con los chicos pertenecientes a la categoría Pre Escuelita de AKTS como protagonistas de una jornada que combinó aprendizaje, emoción y compañerismo. Acostumbrados a competir sobre tierra, trasladaron sus mismos kartings al asfalto porteño, lo que les permitió sumar nuevas sensaciones de manejo, frenaje y tracción, claves para su formación deportiva a futuro. Para muchos de ellos, pisar el Gálvez por primera vez se vivió como un sueño cumplido.
Lejos de limitarse a las tandas en pista, la experiencia estuvo enmarcada en una propuesta integral organizada junto al equipo Lusqtoff, que incluyó charlas, fotos y momentos de intercambio con figuras del automovilismo profesional. En los boxes, los chicos pudieron observar de cerca cómo trabaja un equipo de competición, cómo se prepara un auto y qué rutinas siguen los pilotos antes de salir a girar, recibiendo consejos que valen oro a tan corta edad.
Uno de los momentos más celebrados fue el almuerzo compartido con Matías “El Picante” Rodríguez, campeón mundial de karting y piloto con trayectoria en TC Pista y Turismo Carretera. Con un lenguaje cercano y sin guardarse anécdotas, Rodríguez les habló de esfuerzo, disciplina y pasión, remarcando que las grandes carreras se construyen a partir de las primeras vueltas en categorías formativas como la que ellos integran. La presencia del uruguayo Mauricio Lambiris, referente del Turismo Carretera y actual representante del equipo Lusqtoff, sumó otra voz autorizada que invitó a los chicos a seguir entrenando y soñando en grande.
También dijo presente Ricardo Martinoglio, fundador de la empresa argentina de herramientas Lüsqtoff, quien se tomó su tiempo para dialogar con Francisca, Simón y “Pistolita”. Más allá del apoyo institucional, el encuentro sirvió para reforzar el lazo entre la marca, el equipo deportivo y las categorías iniciales, donde se forjan los futuros protagonistas del automovilismo. La jornada demostró que el patrocinio puede ir más allá de un logo en el buzo antiflama y convertirse en un acompañamiento real al crecimiento de los más chicos.
El recorrido oficial por el autódromo estuvo guiado por Federico Pérez, piloto con historia en TC Pista, TC Mouras y Turismo Carretera, hoy dedicado al periodismo y a la transmisión de competencias. Oriundo de Junín, Pérez aportó datos, anécdotas y detalles técnicos de cada sector del circuito, acercando a los pequeños pilotos a la historia viva del Gálvez. Para los chicos, escuchar a alguien que supo correr en las grandes categorías y que ahora relata lo que sucede en pista fue otro estímulo para imaginarse, algún día, en esas mismas grillas.
Al caer la tarde, la sensación era unánime: había sido mucho más que una simple visita. La jornada en el Autódromo “Juan y Oscar Gálvez” se convirtió en una verdadera clínica de automovilismo para los representantes de la Pre Escuelita de AKTS, que regresaron a casa con nuevas experiencias, consejos de ídolos, fotos para el recuerdo y, sobre todo, una enorme motivación para seguir entrenando. En un país donde el deporte motor tiene tradición y peso propio, encuentros como este alimentan una cantera que sueña, desde muy temprano, con acelerar fuerte hacia el futuro
