Vecinos y organizaciones de La Boca paralizan demolición de conventillo histórico en Melo: familias de 30 años sin techos

Vecinos y organizaciones de La Boca paralizan demolición de conventillo histórico en Melo: familias de 30 años sin techos

En una acción barrial que une solidaridad y Justicia, la Red de Cooperación de La Boca –un frente de entidades sociales, políticas y vecinales– logró detener la demolición de un conventillo emblemático en Melo 580 y 586. Siete familias, con más de tres décadas viviendo allí, habían sido echadas por la Guardia de Auxilio hace días, alegando riesgo de colapso, pero sin chance de volver por sus cosas básicas o remedios.

El conventillo, testigo de generaciones boquenses, se salvó este miércoles por la mañana cuando un operativo demoledor se topó con la resistencia organizada. “No íbamos a dejar que borraran nuestra historia así nomás”, contaron fuentes de la Red al pie de la maquinaria parada. Hace una semana, un incendio fatal en otro conventillo del barrio dejó una mujer muerta y varias familias en la calle, avivando el debate sobre la vivienda precaria en estas casas tan típicas de La Boca.

El Grupo de Vivienda y Hábitat de La Boca asesoró rápido a los desalojados: contactaron al Ministerio Público de la Defensa de la Ciudad para pedir una revisión total de la clausura. En un escrito formal, exigieron paralizar la voladura hasta peritar bien el edificio. El jefe de la Guardia de Auxilio en sitio captó el reclamo, consultó con sus jefes y frenó todo. Hoy, el lugar sigue custodiado por policías, pero intacto.

Estas familias no son nuevas: radicadas hace más de 30 años, formaban parte del tejido social del barrio Caminito. El desalojo los dejó en la intemperie, sin asistencia estatal ni acceso a efectos personales. “Nos sacaron como si fuéramos intrusos en nuestra propia casa”, relató una vecina afectada. La intervención judicial pone el foco en la necesidad de inspecciones reales, no clausuras express que ignoren la historia habitacional.

La Boca, con su identidad obrera y combativa resiste así otro embate inmobiliario. Organizaciones como estas defienden no solo techos, sino patrimonios culturales frente a la especulación.